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 Los Errores de Benito Juárez

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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Jue Feb 05, 2009 7:12 pm

LA TRAICIÓN DE BENITO JUÁREZ



Además de firmar el oprobioso tratado McLane – Ocampo, el presidente Benito Juárez ya había vendido a norteamericanos la mayor parte de la Península de Baja California mediante una concesión en donde se establecería una colonia de los Estados Unidos, donde los mismos residentes podrían organizar sus propias elecciones.



A acciones similares a la de Juárez, se les llama traición a la patria.



Jacob Primer Leese, casado con Rosalía Vallejo, hija de Mariano Guadalupe Vallejo, fue uno de los primeros beneficiados con concesiones para el deslinde de tierras en Baja California.





La “Lower California Company” se formó para recibir la concesión del gobierno mexicano, y que comprendía todo lo que se abarcaba en la península, entre los paralelos 24 grados veinte minutos y los 31 grados latitud norte. La superficie concedida era 46 800 millas cuadradas, ya que las concesiones previas hechas por el gobierno mexicano se habían cancelado por incumplimiento de contrato según decreto fechado el 14 de marzo de 1861. Originalmente la concesión se hizo a capitalistas norteamericanos de California representados por Jacob P. Leese, de San Francisco, pero al no cumplir con las condiciones fijadas dentro del plazo prescrito, durante el gobierno del presidente Benito Juárez, se transfirió la concesión a la compañía extranjera mencionada, según decreto del 4 de agosto de 1866. Una copia del contrato quedó en manos del secretario de estado norteamericano, con el propósito de que, si el gobierno reconocido de México fuera suplantado por otro, la compañía pudiera solicitar al gobierno de los Estados Unidos la protección de sus intereses en la concesión. Algunas cláusulas del contrato eran las siguientes: 7ma. Dentro del término de 5 años, contados desde el día de aprobación de este proyecto de colonización, los empresarios introducirán en el territorio doscientas familias de colonos cuando menos….. 8va. Las salinas Ojo de Liebre y San Quintín, que al presente son rentadas por el gobierno, cuando el contrato presente haya expirado, serán rentadas a dicha colonia por el término de 20 años, con la condición de que serán pagados al gobierno 20 reales por tonelada de sal que sea exportada….. 10mo. Los colonos serán independientes en su administración municipal, en virtud de lo cual se les otorgará el poder para poder organizar libremente todas las instituciones que consideren adecuadas….. 16vo. El empresario adelantará la suma de cien mil dólares a cuenta del precio de las tierras que van a colonizar, entregando, al término de ciento veinte días después de firmarse el acuerdo, la dicha suma de oro mexicano en San Francisco, California, al cónsul mexicano en ese puerto.
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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Sáb Feb 07, 2009 10:12 pm

Juárez, católico
Escrito por Desde la fe


Don Benito Juárez siempre fue católico y de cierta manera practicante. Toda su vida creyó en Dios y de muchas maneras estuvo unido a la Iglesia de la que recibió los sacramentos, incluido el que entonces se llamaba “extremaunción”, es decir, la unción de los enfermos al final de su vida. Juárez –aseguran algunos historiadores entrevistados por Desde la fe- a diferencia de otros políticos, nunca renegó ni se avergonzó de su fe; ayudó al Seminario Conciliar de México; bautizó a sus hijos, y jamás permitió que sus descendientes se casaran únicamente por las leyes civiles.

Estos son sólo algunos de los muchos aspectos de la vida del Benemérito de las Américas de los que poco se conoce y se habla, pero en vísperas del segundo centenario de su nacimiento, la Iglesia católica no olvida que fue él quien decretó el 12 de diciembre -día de la Virgen de Guadalupe- como fiesta nacional.


Juárez nació en el pueblo de San Pablo Guelatao (Oaxaca) el 21 de marzo de 1806, siendo sus padres indios de raza pura, medianamente acomodados. Tras quedar huérfano, encontró el amparo de fray Antonio Salanueva, de la Orden Tercera de San Francisco, quien le enseñó la lectura, la escritura y los primeros elementos de aritmética y gramática castellana. En 1821, inscrito por su protector en el Seminario Conciliar de Oaxaca, comenzó sus estudios de humanidades.


Como Gobernador de Oaxaca y más tarde como Presidente de la República Mexicana -como señala Justo Sierra en su libro sobre Juárez- éste favorecía los “Te Deum” (agradecimiento a Dios) e incluso tenía la intención de convocar a uno por la proclamación de las Leyes de Reforma. “En nuestra mentalidad -señala el historiador y sacerdote Eduardo Chávez- las Leyes de Reforma y el amor de Juárez a Dios, podrían ser incluso una contradicción; sin embargo, en aquella época, él así lo vivió”.


Es importante señalar que Don Benito Juárez nunca mostró odio hacia Iglesia católica, incluso Ralph Roeder en el libro “Juárez y su México” refiere que la educación del hijo mayor de Juárez fue confiada a un sacerdote que no juró fidelidad al imperio de Maximiliano.


Las Leyes de Reforma dieron pie a la expropiación de los bienes de la Iglesia, pero a pesar de eso, Juárez protegió al Seminario Conciliar de México. “Durante este periodo –comenta el P. Chávez Sánchez- el Seminario había quedado desamparado, y frente a la queja de los sacerdotes diocesanos -quienes se encargaron de recordarle a Juárez que él sabía lo que sabía gracias al Seminario Conciliar de Oaxaca- el Benemérito de las Américas redactó una carta a través de la cual le designó a este instituto el Convento de los Padres Camilos, con una condición: trasladar todas sus pertenencias en un día”. Gracias a esta misiva, el Seminario subsistió hasta 1928. Siempre que alguna autoridad quería cerrarlo, los superiores de la institución mostraban la carta de Juárez donde les permitía estar en el edificio de los Camilos.


Otro punto de vista es el del también historiador y sacerdote Manuel Olimón, catedrático de la Universidad Iberoamericana: “A menudo cuando se habla de la desamortización de los bienes se tiene la creencia de que solamente fueron perjudicados los bienes eclesiásticos, pero también se perjudicaron los bienes comunitarios indígenas”.


Las Leyes de Reforma impulsadas y defendidas por Benito Juárez crearon un gran abismo en las relaciones entre la Iglesia y el Estado mexicano; sin embargo, para la Iglesia católica de nuestro tiempo, a partir de la reflexión del Concilio Vaticano II, este principio de separación de Iglesia y Estado es un beneficio para todos y una exigencia para la propia Iglesia; la autonomía entre lo civil y lo religioso es un sano principio que debe ser defendido por todos. Se equivocan quienes piensan que la Iglesia está preocupada por el poder político; se equivocan quienes ven a la Iglesia como una amenaza en la consecución del poder, y también están equivocados los que piensan que la Iglesia y los valores religiosos no deben ser tomados en cuenta en la vida de la sociedad.


Hoy la libertad religiosa no es sólo una libertad de cultos, sino también libertad de profesar los principios y valores que están en función del bien de la persona y de la sociedad, y que actualmente son atacados por aquellos que, absurdamente, resultan más juaristas que Juárez.


Sabemos que muchos capítulos de nuestra historia han sido deformados al gusto de grupos políticos con intereses ideológicos. No es la excepción la figura de Benito Juárez que se ha querido presentar como bandera de los anticatólicos y antirreligiosos. Juárez no fue ni una ni otra cosa. El mejor homenaje que podemos tributarle al mexicano más universal que ha dado nuestra historia, es recuperar su verdadera figura: un hombre creyente que nunca renegó de su fe ni en público ni en lo privado.


Nada tiene que ver el Benito Juárez que el oficialismo antirreligioso presentó por mucho tiempo, con el
Juárez real. La intolerancia religiosa se debe a otros factores perfectamente localizados: grupos antirreligiosos que se apropiaron del poder y provocaron la más vergonzosa persecución religiosa en México y las ideologías materialistas que quieren borrar de la conciencia del hombre su experiencia de Dios.


A doscientos años del nacimiento de Benito Juárez, deberíamos rehacer con justicia una época de nuestra historia mal tratada por algunos historiadores y grupos de poder, y recuperar al verdadero Juárez, con sus luces y sombras, con sus aciertos y sus errores
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Lun Feb 09, 2009 7:33 pm

Quién fue Benito Juárez ?


Benito Juárez fue un político y presidente mexicano de origen indígena zapoteca que nació el 21 de marzo de 1806 y murió el 18 de julio de 1872. Es conocido como el Benemérito de las Américas desde que, en 1867, el Congreso de Estados Unidos de Colombia le concediera ese título.

Cuando sólo tenía tres años quedó huérfano de padre y de madre y se fue a vivir con sus abuelos junto a sus hermanas. Más tarde se trasladó a la casa de su tío, Bernardino Juárez, donde trabajó como peón y pastor de ovejas hasta los doce años.

Juárez huyó de la casa de su tío y regresó a su natal Oaxaca para reencontrarse con su hermana Josefa. Ella trabajaba como cocinera y lo ayudó a incorporarse a la casa de la familia de Antonio Maza para que se dedicara a las labores domésticas. Más tarde, contrajo matrimonio con su hija Margarita. Para ese entonces, Juárez aún no sabía leer ni escribir y el único idioma que hablaba era el zapoteco.

Antonio Salanueva, un sacerdote franciscano le dio trabajo como aprendiz de encuadernador. El joven Juárez no tardó en impresionarlo con su inteligencia y el sacerdote lo ayudó para que fuera admitido en el único centro de estudios secundarios de Oaxaca, el Seminario de Santa Cruz. Allí se dedicó al estudio del Latín, la Filosofía y la Teología, pero lo que más atrajo su interés fue el Derecho.

Así, y en oposición a lo que el sacerdote Salanueva quería para su discípulo, ingresó a estudiar Derecho en el Instituto de Ciencias y Arte de Oaxaca. Una vez que logró obtener su título, trabajó en defensa de las comunidades indígenas. Pero no sólo se dedicó a los códigos y las leyes, también comenzó a trabajar en su carrera política.

En 1831 fue regidor del Ayuntamiento de Oaxaca y, dos años más tarde, diputado local. Cuando fue derrocado el general Paredes Arrigalla de la presidencia, Juárez fue electo diputado federal. Como gobernador de Oaxaca, en 1847, se le conoció por su capacidad de lograr establecer el equilibrio económico y su fuerte impulso a las obras públicas. Durante su gobierno, Santa Anna, un presidente anterior de la república, intentó ingresar a su estado, pero Juárez no se lo permitió porque venía huyendo de la capital.

Eso tuvo consecuencias para él. Cuando Santa Anna regresó al poder desterró a un grupo de políticos liberales, entre ellos, Benito Juárez. Éste partió rumbo a Nueva Orleans. Santa Anna fue derrotado y asumió la presidencia Juan Álvarez. En 1855, el presidente nombró a Juárez ministro de Justicia e Instrucción Pública. Durante este período promulgó la Ley Juárez por medio de la cual se abolieron los fueros y privilegios de los militares. Dos años más tarde fue nombrado ministro de Gobernación y, posteriormente, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, durante el gobierno de Ignacio Comonfort.

En 1857, la nueva constitución fue desconocida por Comonfort y dio un golpe de Estado en el que encarceló a varios liberales, incluido Juárez. Así se inició la Guerra de la Reforma. Finalmente fue liberado y Comonfort renunció a la presidencia. Juárez declaró que, constitucionalmente, era él quien asumía el poder y promulgó las Leyes de Reforma. En éstas se establecía en matrimonio civil y la separación entre la Iglesia y el Estado, entre otras.

El 15 de junio de 1861, concluida la Guerra de la Reforma, Juárez fue elegido constitucionalmente para continuar ejerciendo como presidente. En 1867 y en 1871 fue reelecto para la presidencia.

Benito Juárez García se recuerda en México por su contribución al sistema democrático y por la promulgación de las Leyes Juárez que trajeron igualdad a los diferentes estamentos del poder y las Leyes de la Reforma. Además ha sido el único presidente mexicano con raíces absolutamente indígenas.
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Miér Feb 11, 2009 11:32 pm

El respeto al derecho ajeno
"El respeto al derecho ajeno es la paz". Lic. Benito Juárez García.

Esta frase me viene a la mente debido a que, hasta altas horas de la noche, del miércoles 15 al jueves 16 de Julio, un pelado de mi colonia tuvo a bien llevar a cabo en el jardín de su casa un verdadero pachangón, con su aparato de sonido encendido a un volumen propio de discoteca (el ruido seguramente se escuchaba a 2 cuadras a la redonda), sin importarle en lo más mínimo que en las casas vecinas pudieran encontrarse enfermos, ancianos, niños o simplemente, personas con necesidad de levantarse temprano al día siguiente para dirigirse a trabajar. Se solicitó por teléfono a la Policía Municipal de Zapopan, pidieran a nuestro educado vecino que hiciera el favor de bajarle el volumen a su aparato; la respuesta que nos dieron fue que una persona, mientras se encuentre dentro de su casa, es libre de hacer lo que le plazca (¿puede un marido golpear salvajemente a su esposa, por el simple hecho de encontrarse dentro de su domicilio?). "Los derechos de una persona terminan donde comienzan los derechos de los demás". Ignoro el nombre del apático y falto de criterio "servidor" público que "atendió" nuestra llamada.

Tristemente, observamos cada vez más, cómo se han ido perdiendo los valores esenciales que deben regir el comportamiento y la convivencia humanos, uno de los cuales es el respeto que todos debemos tener para con nuestros semejantes.

La falta de respeto hacia los demás no es más que una de las consecuencias del hecho que, en el continuo trajinar de la sociedad en que vivimos (especialmente en las grandes ciudades como la nuestra), se ha perdido el interés hacia los otros, hacia sus derechos, requerimientos y necesidades.

Esta falta de respeto se hace manifiesta en nuestra vida cotidiana de muy diversas maneras: En los que, como el individuo con que inicié este artículo, se creen con derecho a mantener en vela a medio mundo, organizando ruidosas fiestas o llevando gallo en horas de la madrugada; en esos otros, que se solazan haciendo sonar repetidamente las bocinas de sus automóviles, no importando que sea muy de mañana, ya tarde en la noche, o que se encuentren frente a un hospital; en aquellos que circulan por las calles a velocidades excesivas, sin ponerse a pensar que pueden de repente toparse con un niño o un anciano a medio cruzar. Sin embargo, de todos los ejemplos de personas irreverentes que hay en nuestra sociedad, creo que existen dos especímenes que merecen especial atención:


Los "ricos nuevos". No sabemos si realizaron el negociazo del siglo, asaltaron un banco, le pegaron al premio gordo de la lotería, o si heredaron a la tía rica; son individuos que generalmente carecen de abolengo y posición social, los cuales con sobrada frecuencia no tienen ni brizna de educación, cuya posición económica holgada les hace creer que pueden hacer y deshacer como les venga en gana.

Los "juniors". Los peores de todos, pertenecen a una casta de muchachos y muchachas que no sirven para nada, cuya única gracia es ser hijos de X, Y o Z Fulanito que dizque tiene muchos centavos (y que a veces ni tiene tantos). Creen que pueden comerse al mundo en rebanadas y que tienen la vida comprada (puede ser que sí la tengan, ya que con mucha frecuencia, los fines de semana por las noches, estacionan sus autos en doble fila sobre la Calzada Lázaro Cárdenas -podrían ocasionar un accidente de incalculables proporciones, ya que éste es un eje vial de alta velocidad, por el cual fluye numeroso tráfico-, afuera de conocida discoteca que se encuentra poco antes de llegar a la Av. del Niño Obrero, sin que se explique uno cómo le hacen para nunca tener problemas con nuestras autoridades del Departamento de Tránsito, las cuales aparentemente solo hacen de la vista gorda).

que en las relaciones humanas vuelva a prevalecer el respeto. A nuestras autoridades les toca preservar el orden, impidiendo en lo posible, las actitudes prepotentes de ciertos individuos. A nosotros, los ciudadanos que recibimos de nuestros padres el don invaluable de una buena educación, nos toca poner el ejemplo.
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Dom Feb 15, 2009 4:46 pm

Benito Juárez





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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Mar Mar 03, 2009 10:36 pm

BENITO JUÁREZ


Es en la cima del Cerro de las Campanas en la Ciudad de Querétaro donde se encuentra el imponente monumento a Benito Juárez García, quien por 14 años llevó en su pecho la banda presidencial y fue una de las principales figuras nacionales durante el convulsionado siglo XIX.

Benito Juárez, oaxaqueño nacido el 21 de marzo de 1806, lleva en su temprana infancia una vida un tanto azarosa, recibiendo su instrucción académica en un seminario en la Ciudad de Oaxaca, para que en 1834 recibiera el título de licenciado en derecho por el Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

Teniendo como su mentor al liberal Miguel Méndez, lleva un impresionante ascenso en su carrera política y dentro de la judicatura, ya que desde su elección como regidor del ayuntamiento se proyectó como un hombre de fuertes convicciones, al grado de luchar contra los abusos de los clérigos y lograr la reivindicación de los ofendidos. Así las cosas, fue diputado local, magistrado del Tribunal Superior de Justicia, juez civil y finalmente gobernador de Oaxaca.

Tras regresar del exilio al que Santa Anna lo condenó, se une con Ignacio Comonfort y Juan Álvarez en la revolución liberal inspirada por el Plan de Ayutla de 1854. Una vez que ésta triunfa, dan inicio las conocidas leyes de reforma, expidiéndose el 23 de noviembre de 1855 la Ley sobre administración de justicia, y orgánica de los tribunales de la nación, la cual suprimió los fueron eclesiásticos y militares, dentro de la presidencia de Álvarez.

Dadas las presiones ejercidas sobre el gobierno radical, el presidente Álvarez renuncia y su lugar es tomado por Comonfort, moderado en ese sentido. En noviembre de 1857 Comonfort fue electo presidente y Juárez toma cargo como presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que legalmente era considerado como la vicepresidencia.

Félix Zuloaga, general conservador y apoyado por dicho grupo pacta y después traiciona a Comonfort haciéndolo renunciar al cargo. Es entonces cuando Juárez asume la presidencia de la República e inicia una feroz persecución contra su gobierno, huye del país y regresa al puerto de Veracruz el 4 de mayo de 1858. Finalmente y tras dos sitios establecidos por Miguel Miramón en 1859 y 1860, la victoria liberal de Calpulalpan el 22 de diciembre de 1860 abre el paso a Juárez para su entrada triunfal a la capital el 11 de enero de 1861.

Sin embargo, la agitación política cobró como víctimas a hombres como Miguel Lerdo de Tejada, Ocampo, entre otros; además el erario público hizo imposible el pago del servicio de la deuda externa, por lo que el 17 de julio de 1861 Juárez expide un decreto por el cual suspende por dos años ese pago. Francia rompe relacionas diplomáticas y en la Convención de Londres del 31 de octubre acuerda junto con Inglaterra y España intervenir militarmente en México.

Una vez que desembarcan en Veracruz, el gobierno consigue acordar con Inglaterra y España (9 de abril de 1862), pero Francia no ceja y avanza el día 19, tomando Orizaba al siguiente día. El 17 de mayo de 1863 los franceses toman Puebla y Juárez huye y se refugia en San Luís Potosí hasta el 22 de diciembre.

No fue sino hasta el 15 de mayo de 1867 que las fuerzas republicanas obtienen un triunfo decisivo en la Ciudad de Querétaro. Siendo ejecutados en el Cerro de las Campanas Maximiliano de Habsburgo, Miramón y Mejía el 19 de junio. El día 15 de julio Juárez entra triunfante a la Ciudad de México.

Juárez fue reelecto en 1867 y 1871, pudiendo presenciar el desmoronamiento del grupo liberal en las facciones juarista, lerdista y porfirista. Porfirio Díaz Mori, general, lanzó su Plan de la Noria manifestando su desacuerdo por la reelección de Juárez de 1871, la cual fue sofocada poco después.

Benito Juárez falleció el 18 de julio de 1872 tras una vida llena de innumerables episodios. Su legado es su propia fortaleza, triunfando primero ante los conservadores y luego frente al II Imperio, portando siempre la bandera liberal.
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Sáb Mar 14, 2009 12:51 am

Benito Juárez

(1806-1872)

Benito Juárez

Don Benito Juárez
Nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, en 1806. De extracción indígena, habló solamente zapoteco durante gran parte de su niñez. En la ciudad de Oaxaca vivió con su hermana Josefa, quien servía en la casa de don Antonio Maza. Estudió en el Seminario de Santa Cruz, único plantel de secundaria que existía en Oaxaca.

Posteriormente, Juárez estudió Derecho en el Instituto de Ciencias y Artes. Fue regidor del Ayuntamiento de Oaxaca en 1831 y diputado local en 1833. Durante algún tiempo vivió de su profesión defendiendo comunidades indígenas. Al ser derrocado de la presidencia el general Paredes Arrillaga, Juárez resultó electo diputado federal, y le correspondió aprobar el préstamo que Gómez Farías había solicitado a la Iglesia (1847) para financiar la guerra contra Estados Unidos de América.

Como gobernador de su estado natal (1847) procuró el equilibrio económico y ejecutó obras públicas: caminos, reconstrucción del Palacio de Gobierno, fundación de escuelas Normales; levantamiento de una carta geográfica y del plano de la ciudad de Oaxaca; reorganizó la Guardia Nacional y dejó excedentes en el tesoro.

Al volver Santa Anna al poder, muchos liberales, entre ellos Juárez, fueron desterrados. Juárez fue a Nueva Orleans, donde, sin descuidar su actividad política, desempeñó diversos oficios para ganarse la vida. Mientras tanto en México se proclamó el Plan de Ayutla que desconocía a Santa Anna como presidente.

Al caer Santa Anna y llegar Juan Alvarez a la presidencia, nombró a Juárez Ministro de Justicia e Instrucción Pública (1855). Desde este ministerio, expidió La Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios (Ley Juárez), con la que fueron abolidos los fueros, privilegios que tenían los militares y el clero por encima de otras personas. Nombrado gobernador de Oaxaca, convocó a elecciones; como resultado de ellas, fue reelecto.

Promulgó en su estado la Constitución de 1857. Se le nombró ministro de Gobernación (1857) y posteriormente fue elegido presidente de la Suprema Corte de Justicia, durante el gobierno del presidente Comonfort. Al desconocer Comonfort la Constitución de 1857, y dar un golpe de Estado, encarceló a diversos ciudadanos, entre ellos Juárez. Este acto de Comonfort desencadenó la Guerra de Reforma.

Al ser liberado (11 de enero de 1858) asumió la presidencia en Guanajuato por ministerio de ley. En julio de 1859, con apoyo del grupo liberal, expidió las Leyes de Reforma, que declaraban la independencia del Estado respecto de la Iglesia, la ley sobre matrimonio civil y sobre registro civil; la de panteones y cementerios, y el paso de los bienes de la Iglesia a la nación.

Al concluir la Guerra de Reforma con el triunfo de los liberales, fue electo consitucionalmente para continuar en la Presidencia (15 de junio de 1861). Debido a la intervención francesa, en mayo de 1863 tuvo que dejar la ciudad de México, ejerciendo su gobierno desde diferentes puntos del país. Regresó a la ciudad de México el 15 de julio de 1867, después de que Maximiliano fue juzgado y fusilado.

Por su defensa de las libertades humanas, defensa que sirvió de ejemplo a otros países latinoamericanos, fue proclamado "Benemérito de las Américas".

Al triunfo de la República, dijo en un célebre discurso: "Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

"Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las comunidades de la guerra, cooperaremos en el bienestar y la prosperidad de la nación que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes, y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo".

En octubre de 1867 fue reelecto presidente de la República; se dedicó a organizar la situación económica del país, redujo el ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y enfrentó la división de los liberales. Se mostró respetuoso ante la organización de los obreros y artesanos.

En 1871 fue reelecto por última vez como presidente. Murió el 18 de julio de 1872.
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Mar Abr 07, 2009 10:51 pm

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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Mar Jun 02, 2009 1:31 am

Benito Juárez ¿heroe o traidor? ¿comprendido o incomprendido? ¿dictador?

Jolie

HÉROE.
A pesar de sus fallas, errores y equivocaciones, nunca fueron por mala intención, simplemente es humano y algunas desiciones fueron hechas en el momento de la presión, de la batalla, de las invasiones.

De lo más importante que nos dio: Libertad de culto, libertad de credos, de expresión, de opinión. Separar el Estado de la Iglesia, relación que tanto daño hizo al país por siglos. Claro que para la alta jerarquía católica de ese entonces (y de ahora) es traidor porque les quitó privilegios de los que abusaban, y esto es histórico. Quitó los tribunales como el de la inquisición, entre otras cosas que beneficiaron a los mexicanos.

Mucha gente lo critica pero la mayoría ni saben exactamente su historia y la de su momento, es decir, del país en ese tiempo, para entender.




Javo

traidooooooooooooooooorrr
el solo veia por el siempre le quitabalas tierras a los campesinos, segun benito juarez las tierras eran del pueblo pero no las tierras solo las trabajaba el pueblo y todo se quedaba con los dea rriba siempre a sido asi este pais




Contrmi

Para comprender a un personaje histórico, es necesario situarse en su justo contexto. Algunas acciones que hoy en día nos resultan incomprensibles, en ese tiempo había razones suficientes para llevarlas a cabo.
Imagina, como actuarías, siendo tú, el presidente de un país invadido por una superpotencia. Está la vida de por medio, y Juárez, al igual que tú y yo, era un simple humano. Sin embargo, tuvo el valor para defender su postura.
Y sí, al final, igual que cualquiera, podemos concluir que el poder nos vuelve soberbios.





Alexandra G

pss io pienso q en parte fue un dictador, x lo k "hizo" durante su gobierno la vdd si me pones a escoger entre Porfirio Dias y Benito Juarez, escogo a Porfirio Diaz, xq levanto al pais, si no estariamos peor la vdd siendo realista

para mi benito Juarez no es un heroe y mucho menos Miguel Hidalgo, para mi el heroe es Ignacio Zaragoza

jaja pss aunk algunos opinen lo kontrario esto lo opino yo
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Miér Dic 09, 2009 8:42 pm

Benito Juárez no fue el héroe de bronce, acartonado e insensible

Ricardo Pacheco Colín

Hacia el final de su libro Juárez, el republicano, la Dra. Josefina Zoraida Vázquez nos obsequia esta reflexión: “sería necesario humanizar la imagen que tenemos del hombre singular que fue Benito Juárez. No fue el héroe de bronce, acartonado e insensible que la tradición historiográfica nos ha legado”.

Y agrega que “como ser humano tenía grandes virtudes y grandes pasiones; fue buen ciudadano, hombre común, curioso, inquieto, que gozaba con la música y el baile, buen padre y cariñoso esposo”.

Esta imagen queda del Benemérito después de un largo periplo, en el que la investigadora de El Colegio de México nos lleva (a los alumnos y maestros, sobre todo) con una prosa didáctica por los senderos que recorrió este prócer; libro que Colmex, Conaliteg y SEP han puesto a su disposición en un tiraje sorprendente: 27 millones de ejemplares, trabajados en selección de color, con muy buen papel y con imágenes admirables.

“Yo podría competir con la autora de Harry Potter, pero no me pagan regalías”, dice con magnífico sentido del humor; “de todas maneras me da mucho gusto contribuir a la educación mexicana con mi granito de arena”.

Luego aborda la personalidad del hombre histórico:
Juárez no era un liberal radical, “era un liberal más pragmático, diría yo. Lo malo con las ideologías es que pierdan el sentido de lo práctico, de lo que es posible. No hay que olvidar que la política es el arte de lo posible, pero él no perdió contacto con la tierra.

Después de todo él había sufrido, había sido pobre, marginado, etc. No es tan fácil cuando uno conoce lo que verdaderamente es México y confundirlo con los que viven en el Pedregal”.

Sin embargo, al margen de esta imagen de entereza que siempre despierta Juárez, hay aspectos polémicos de su quehacer, por ejemplo, su relación con Estados Unidos:
“No era una relación ni de amor ni de odio. El sistema norteamericano es el que pretendían los liberales, no sin darse cuenta de que de todas maneras había distancias. Pero obviamente admiraban ese sistema”. Por su parte “los conservadores después de la derrota ante Estados Unidos pensaban que había que volver al sistema español, al virreinato”.

En cambio, “los liberales decían: ‘ha sido nuestra culpa, porque no hemos impuesto totalmente el sistema liberal, un sistema semejante al de Estados Unidos’. Pero no era una cosa de total sometimiento a ese país. No obstante, en la primera mitad del siglo XIX fue de una desbordante admiración por Estados Unidos”.

Otro aspecto polémico es la idea que tenía el liberal Juárez respecto de los indígenas. Josefina Zoraida detalla: “Bueno, los liberales en general no tenían la idea de desaparecer a los indígenas, pero sí que debían hacerse mexicanos. Es decir, desde que se promulgó la Constitución de 1812, se pensó que declarando la igualdad de los indígenas era todo lo que había que hacer. Pero lo que pasa es que igualarlos —y ya no protegerlos—, significaba darles todos sus derechos y que ellos se protegieran por sus propios medios”.

Ahora, si Juárez “había sido capaz de por medio de la educación elevarse a la primera magistratura, él pensaba entonces que la educación era el camino” para todos, incluidos los indígenas.

Cuando fue gobernador de Oaxaca, refiere la doctora Zoraida, “dejó un buen futuro para los indígenas porque no provocó las divisiones que existen en otros estados de la República. Entonces, creo que hay que darle su verdadera dimensión. El sí pensó que el camino era la educación y en eso estaban de acuerdo casi todos. Recordemos que la aspiración en el siglo XIX es convertir a México en nación. Entonces la meta era hacer a todos mexicanos. Por eso heredamos eso de llamar al idioma nacional como ‘la lengua nacional’. Todavía sucedía esto hasta hace poco, cuando tenemos tantas lenguas indígenas, siendo que todas las lenguas son nacionales. Por eso insistí en que había que llamarle español, mejor”.

Ahora, “y esto sí es una apreciación personal”, expresa la doctora Zoraida, Juárez “no creo que se sintiera indígena ya, porque el indígena para él significaba simplemente no haberse incorporado totalmente a la nacionalidad mexicana. Yo creo que él se sentía un mexicano liberal”.

Algunos autores señalan que con las leyes de desamortización se afectó a las comunidades indígenas, que fueron despojadas de sus tierras. Sin embargo, Josefina Zoraida aclara el punto: “No se dio la desaparición de las comunidades indígenas, lo que perdieron fueron los bienes de los municipios; afectó a todas las corporaciones no sólo a la religiosas. Entonces ya no se permitieron bienes de corporaciones, por eso afectó a las cofradías, a los pueblos que tenían su tierras para pastoreo o para recoger leña para hacer carbón. Esos fueron los que perdieron; ya que se nacionalizaron”.

Sin embargo, “yo creo que Juárez moderó las cosas en su estado (Oaxaca) al aplicar la ley de desamortización. Pero sí afectó (a los indígenas) aunque no tanto como creíamos, porque en algunas comunidades, por ejemplo de la Huasteca, sucedió lo contrario: los pueblos pudieron comprar tierras bajo el régimen de condueñazgo.”
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MensajeTema: Re: Los Errores de Benito Juárez   Sáb Ene 30, 2010 7:22 pm

BENITO JUÁREZ Y EL PENSAMIENTO MASÓNICO
. Cuauhtémoc D. Molina García



Benito Juarez

Los masones mexicanos celebramos este año 2006 el Bicentenario del Natalicio de uno de los hombres clave en la historia de México y seguramente un elemento central del pensamiento humanista y político latinoamericano. Juárez es el adalid de la República y el emancipador de las conciencias de un pueblo que vivió siglos de mansedumbre espiritual y religiosa y que derivó en franco fanatismo, alimentado por la ignorancia y la superstición promovidas por una clase sacerdotal ambiciosa de riquezas y poder.



La masonería —en México y en el mundo— reconoce la importancia de la formación espiritual del hombre, y ella misma se proclama animada por el deseo del más profundo religamiento; sus grados y diversos ritos y sistemas reconocen la existencia de Dios, y solicita que sus aspirantes se pronuncien creyentes y, posteriormente a sus miembros les solicita que jamás sean “estúpidos ateos ni libertinos irreligiosos”. Tanto el Rito Escocés como el de York se encuentran animados de la más pura aspiración de vincular al masón con lo divino, y jamás los masones mexicanos nos hemos pronunciado en contra de ninguna religión ni iglesia alguna. Tampoco jamás los masones mexicanos hemos renunciado al hálito universal de la masonería regular, pero ante los embates de un clero sedicente —como el que en México existió durante La Colonia y durante el siglo XIX— los hombres de pensamiento progresista tuvieron que salir a la palestra en defensa de los ideales de evolución y transformación que la masonería proclama en su fuero más interno y que constituye el leit motiv implícito en sus enseñanzas y rituales.



Juárez fue uno de esos hombres, y la pléyade que le acompañó en su lucha —los Hombres de la Reforma Liberal— son el mejor ejemplo de cómo los principios, los postulados y las enseñanzas de la masonería deben sembrar la inquietud y los ánimos de las instituciones sociales y políticas de los pueblos evolucionados. Los Estados Unidos fueron fundados por masones y la Reforma Liberal Mexicana es, sin duda alguna, la segunda fundación de nuestra República y al mismo tiempo la inauguración definitiva que colocó a México entre las naciones civilizadas del mundo. Así lo reconocieron en Europa, particularmente Víctor Hugo, y así lo ha registrado también el mundo americano y de todo el orbe.



A Juárez se le celebra por su condición humana, llena de virtudes y defectos; a Juárez se le reconoce por sus méritos enormes al ser el ejemplo más vivo de la perseverancia en la lucha contra todas las adversidades juntas, ya en su vida personal, ya en su caminar político. En su vida personal, Juárez emana de la clase social e históricamente más marginada de México, la indígena. Benito logra emanciparse, estudia, se hace abogado en medio de todos los reveses e infortunios, consigue ser alto magistrado de justicia, diputado, gobernador de su Estado natal —Oaxaca— y finalmente Presidente de la República. Enfrenta a las potencias del mundo, combate la intervención francesa de Napoleón III y a un efímero y oropelesco emperador austriaco —Maximiliano de Habsburgo—, se enfrenta a uno de los cleros católico romanos más avariciosos e intolerantes del mundo de su tiempo, enriquecido hasta la saciedad con más de las dos terceras partes de las tierras de México en su poder —los llamados “bienes de manos muertas”— y deseoso de ejercer preeminencia sobre el poder terrenal del Estado, no obstante el célebre mandato cristiano que dispone poner a Dios y al César, cada uno en su lugar y ámbito. Juárez se hace grande por la adversidad, por sus ideales y por su triunfo moral sobre los enemigos de la libertad y del progreso.



La presencia de Juárez en la Masonería es indiscutible, aunque ciertamente los datos históricos son variados. A México, la masonería le llega durante la primera década del XIX y ya en 1824, Guadalupe Victoria, primer presidente del México independiente, actúa como Gran Maestro de la Gran Logia Nacional Mexicana, traída a nuestras tierras por Mr. Joel R. Poinsett, Ministro Plenipotenciario del Gobierno norteamericano en México. Sin embargo, ya en 1806 se dice que Miguel Hidalgo, el iniciador de la gesta independentista de la Nueva España, habría sido iniciado masón en una Logia sin nombre ni exacta ubicación de la ciudad de México, pero no hay datos seguros al respecto. Esta Logia probablemente haya sido de inspiración caditana, es decir, de las que fundó en Cádiz don Francisco de Miranda para promover la Independencia de las Colonias americanas: las Logias de los Caballeros Racionales y de Lautaro.



Recién consumada la Independencia de México, en 1821, la sociedad mexicana enfrenta el debate político fundamental de su historia: decidir si el nuevo país se constituye en una república centralista o en una federalista. La masonería desempeña, desde entonces, un papel crucial en la historia mexicana; el llamado “rito escocés”, integrado por españoles peninsulares y algunos criollos deseosos de mantener los privilegios virreinales, se pronuncia por un esquema de organización política centralista. Los mestizos —la clase social emergente— deciden luchar por un modelo de república federal y se agrupan en el Rito York. Ambos sistemas de masonería se convierten en auténticos partidos políticos y según cuenta don José María Mateos en su Historia de la Masonería en México: 1806-1884, pronto las Logias dejaron de ser tales y se convirtieron en camarillas de poder y de influencia. Los rituales y el simbolismo masónico desaparecieron para constituirse en auténticos partidos políticos en los que ser escocés significaba ser centralista, y ser yorkino, federalista. Había masones escoceses y yorkinos en calidad de diputados al Congreso y el debate era tan fuerte que la fraternidad dejó de ser tal ante la lucha por el poder y el triunfo de uno de los dos proyectos. Ganó, finalmente, el proyecto de nación federal, es decir, el partido yorkino.



Nueve masones de ritual —cinco de York y cuatro del Escocés—, masones de Logia, de ceremonia y de simbolismo, hastiados de ver a las Logias convertidas en partidos políticos, deciden separarse de sus talleres y fundan un sistema masónico que prevaleció durante todo el siglo XIX y al que dieron por nombre el de «Rito Nacional Mexicano». La fundación de este sistema masónico ocurrió en 1825. Esta masonería —irregular a los ojos de las Grandes Logias americanas y europeas, de adhesión británica— tuvo entre sus miembros a los más preclaros varones mexicanos del siglo XIX, y fue una masonería que nació para trabajar el ritual y el simbolismo iniciático ancestral. Pero el estado de las cosas en la política mexicana, la sediciosa postura del clero católico mexicano en sus afanes de controlar la educación y de mantener el control de la política del país, así como sus enormes riquezas inmobiliarias y agrarias, hizo que la bancada liberal se agrupara de nueva cuenta, pero ya no en las facciones “yorkinas” y “escocesas”, sino ahora bajo las banderas de dos fuerzas oponentes: liberales contra conservadores o dicho de otro modo: masones contra clericales. La lucha fue enconada y derivó en una guerra civil, la Guerra de Reforma, con caros desgastes sociales, económicos y políticos; enconos que hoy en día florecen en la realidad mexicana, no obstante el triunfo moral de la verdad contra el oscurantismo.



Para muchos historiadores —sin datos fidedignos— Benito Pablo Juárez García se habría iniciado en una de estas Logias del Rito Nacional Mexicano; no se sabe si en la ciudad de México o en la de Oaxaca. Se propone acuciosamente la ciudad de México y en la fecha del 15 de enero de 1847, precisamente en una Logia presuntamente llamada “Independencia” No. 2. Los que opinan que la iniciación ocurrió en Oaxaca, por 1833 o 1834, postulan que fue en una Logia del Rito York denominada “Espejo de las Virtudes”, de las que fundó la Gran Logia Nacional Mexicana de 1824. Pero don Rafael Zayas Enríquez, sostiene que el evento ocurrió en la ciudad de México, y al efecto afirma:



Juárez fue un francmasón que perteneció al Rito Nacional Mexicano, y en el que llegó a obtener el grado Noveno, equivalente al grado 33° del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que fue tan ferviente en la práctica masónica que su nombre se conserva con veneración en todos los ritos, y muchas logias y cuerpos filosóficos lo han adoptado como un símbolo sagrado.



Algunos de los personajes que asistieron a la tenida de iniciación de dicha Logia del Rito Nacional fueron los hermanos Manuel Crescencio Rejón, “el Pericles de nuestros oradores”, don Valentín Gómez Farías, patriarca de la democracia y entonces Presidente de la República, don Pedro Zubieta, Ministro de Hacienda, Pedro Lemus, Comandante General del Distrito Federal y del Estado de México; los hermanos Diputados federales José María del Río, Fernando Ortega, Tiburcio Cañas y Francisco Banuet. También presenciaron el acto iniciático —según se afirma— don Agustín Buenrostro, Joaquín Navarro, don Ambrosio Moreno, Ministro del Tribunal Superior de Justicia, Miguel Lerdo de Tejada y otras muchas personas distinguidísimas en las armas y en las letras. Dicen los narradores que Benito Juárez, desde aquella noche de su iniciación, adoptó el nombre simbólico de «Guillermo Tell», queriendo significar que habría de ser enérgico y constante, tal como lo fue el héroe suizo en defensa de las libertades patrias de su terruño.



Hay que asentar que las fuentes aseguran que, para celebrar la iniciación masónica de Juárez, fue habilitado como Templo masónico el salón de sesiones del H. Senado de la República, y que la ceremonia de iniciación estuvo presidida por el ilustre hermano don José María del Río, entonces Gran Maestro del Rito Nacional Mexicano. Se dice que Juárez, además de haber elegido el nombre simbólico del personaje suizo, quiso siempre, en todo momento y lugar, desempeñar el puesto de Guarda Templo y ningún otro. Hay quienes sostienen que fue Venerable Maestro en dos ocasiones de su Logia “Independencia” No. 2



El natalicio de Benito Juárez, ocurrido en Guelatao, Oaxaca, México, un 21 de marzo de 1806, coincide con una época de grandes agitaciones, en las que el eje es la lucha por la libertad y el progreso. El siglo XVIII había legado a la humanidad testimonios de grandeza intelectual en las obras de los enciclopedistas franceses, inspiradores del liberalismo que habría de pugnar en México el Dr. José María Luís Mora. Hijos de esta tradición libertaria son Washington, Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Sucre, San Martín, Manzini, en Italia, Simón Bolívar, Bernardo O’Higgins, Juárez y por supuesto Lincoln.



¿Por qué Juárez se hizo masón? Seguramente porque percibió en la vieja Orden Fraternal las simientes más puras de la fraternidad, de la caridad evangélica y el mutuo socorro. Juárez se hizo masón, seguramente porque encontró que ella no atacaba a ninguna religión —siendo él, y más tarde su esposa Margarita, profundamente católicos—, porque observó en los masones el respeto más arraigado a la libertad de cultos y porque comprendió que ser masón era equivalente a ser librepensador y a la vez profundamente espiritual. Juárez debió comprender en su fuero interno que si la masonería conservaba ciertas ritualidades era porque quería perpetuar así la sabiduría del pasado remoto de la humanidad y para garantizar en el mundo la permanencia de leyes, principios y enseñanzas que conservan el carácter libérrimo de la condición humana.



El desempeño público de Juárez esta plagado de principios masónicos y evidencia, a todas luces, su más calada vocación religiosa y espiritual. En efecto, Juárez nunca fue enemigo de la Iglesia Católica, pues él mismo fue un profundo católico; ni él, ni la masonería, ni los masones mexicanos han expresado jamás oposición ni al cristianismo ni a la catolicidad del pueblo de México. Lo único que Juárez —y los masones de hoy— pensamos y oponemos es el carácter retrógrado del clero mexicano, el sistemático y ancestral odio que los curas expresan hacia la masonería y los masones de México. ¿La razón? Haberle dado a México las Leyes de Reforma, y con ellas el pase a la modernidad jurídica y política expresadas en la separación del Estado y de la Iglesia, la educación laica y respetuosa, la amortización de los bienes del clero, el matrimonio civil —conservando el religioso— y otras bondades que solo los espíritus timoratos y oscurantistas pueden llegar a temer y odiar con tanta pasión como los curas mexicanos y sus seguidores de hoy y siempre.



El elevado espíritu masónico de Benito Juárez tuvo su más fervorosa expresión en el patriotismo y tolerancia con que condujo su vida personal, familiar y política. El cumplimiento exacto de sus deberes masónicos y fraternales creando escuelas, protegiendo la libertad de palabra y escrita y velando por el cumplimiento preciso de las leyes constitucionales. ¿Por qué tanto odio de la iglesia mexicana hacia Juárez y los masones?



Unos datos masónicos finales:

En febrero de 1847, Juárez fue electo vicepresidente de la Gran Logia La Luz; en 1854, luego de ser proclamado el Plan de Ayutla, recibió el Grado 7° del Rito Nacional Mexicano, y en 1871 recibía el Diploma de Gran Inspector General del Rito Escocés Antiguo y Aceptado del Supremo Consejo de España. Fue también declarado miembro de honor de la masonería francesa.



En los festejos del Bicentenario de su Natalicio, cuando el gobierno conservador que hoy preside México le mira de soslayo y se ausenta de los actos conmemorativos de una figura de talla internacional como la del Benemérito de las Américas, muchos gobiernos, organizaciones e instituciones de América Latina contribuyen con diversas acciones a recordar la obra de este hombre inmortal.



Sea pues, el ejemplo de Juárez, con sus vicios y virtudes, el referente de conducta masónica y política para los masones de hoy y siempre, y valga, para los imperios de hoy, su apotegma sublime: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.
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