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 Que paso en Tlaltelolco 1968

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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Vie Ene 29, 2010 11:16 pm





Los muertos de Tlatelolco son 39, ya sólo falta el punto final

Leí que sigue la obsesión por Tlatelolco y es cierto.

Pero ya no hay mucho que decir, los muertos ahí están, 38 o 39, de los otros muertos, fusilados o incinerados nadie ha dicho ni el nombre siquiera. Ya sólo falta que se aclare quien dió la orden y se dicten algunas sentencias. Esto es algo de lo que dice Luis Gonzalez de Alba (lider estudiantil en el 68)en este editorial en La Crónica de hoy lunes 25. Claro que a muchos no les va a gustar, pero son los hechos.

El punto final
( Luis González de Alba )

El caso de quienes murieron el 2 de octubre de 1968 ya fue asignado al fiscal especial para los desaparecidos, Ignacio Carrillo. La orden de la Suprema Corte de Justicia y el reciente y breve plazo perentorio para comenzar a integrar la investigación, permite suponer que, luego de más de 30 años, tendremos una revisión seria y completa de aquellos hechos sangrientos. No queda mucho por descubrir, pues buena parte de los sucesos están ampliamente documentados en los propios testimonios de soldados y de miembros del Batallón Olimpia, el grupo que dio inicio a la provocación; en la cinta filmada por Óscar Menéndez y transmitida profusamente por Televisa en tiempos de Jacobo Zabludovsky, así como en los recientes hallazgos de fotografías luego publicadas por Proceso y El Universal.

Pero lo que no tenemos son desaparecidos. Por aquella época los números de muertos se elevaron a miles por obra de algunos periodistas. Oriana Fallacci, quien había venido a México para cubrir los Juegos Olímpicos, herida en Tlatelolco, dijo que, desde el tercer piso del edificio Chihuahua, a donde había subido acompañando

a algunos de los dirigentes, había visto la plaza cubierta de muertos. Ése y otros testimonios semejantes fueron subiendo las cifras: seiscientos, mil, dos mil. Cada quien opinaba según le parecía. Pero Oriana en ningún momento pudo saber si la plaza estaba cubierta de muertos, la vio cubierta de gente tirada al suelo, entre ella, algunos muertos; otros simplemente cubriéndose del fuego por órdenes nada menos que de los soldados.

Cuando fuimos encarcelados los dirigentes, a la cárcel nos llevaban versiones fantasiosas: helicópteros que habían arrojado cadáveres

al mar, fosas comunes en el Campo Militar No. 1, fusilados e incinerados en ese mismo Campo... Todos los relatos tenían algo

en común: nadie daba un solo nombre.

PRIMEROS MUERTOS. Ya desde junio y julio, cuando los primeros enfrentamientos entre la policía y grupos de estudiantes en el centro de la ciudad de México, había ocurrido algo semejante. El hecho que desencadenó la crisis: el bazukazo contra la puerta de la preparatoria en San Ildefonso, hecho que indignó al rector Barros Sierra y lo llevó a colocar la bandera a media asta en la Rectoría, también se acompañó por un creciente número de muertos. No era difícil suponer que tras la puerta derribada hub
o muchachos huelguistas que en la explosión debieron morir.

Así lo decíamos en los mítines,

así lo decía yo en las tumultuarias asambleas que siguieron y paralizaron primero la UNAM y luego
todas las universidades, incluidas las privadas, del Distrito Federal
y muchas de todo el país.

Pero indefectiblemente me faltaba algo en aquellos discursos incendiarios: nombres. Por más que los pedía a los representantes de la Prepa 1, jamás los tuve.

EL CAMPO MILITAR. Por supuesto, el preferido para toda
suerte de estremecedoras y horripilantes historias fue el Campo
Militar No. 1, en la ciudad de México, a donde fuimos conducidos los dirigentes y varios centenares más de detenidos.
A quienes reconocieron nos aislaron en celdas destinadas al arresto de soldados. Estuvimos desaparecidos por más de una semana. Nuestras madres y hermanos nos buscaron entre los vivos, en prisiones, y entre los muertos, en morgues, sin dar con nosotros.

Pero luego de unos diez días aparecimos en Lecumberri. Y aparecimos todos. No faltó ni uno solo de los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga detenidos. En el Campo Militar nos interrogaron separadamente. A Luis Tomás
Cervantes Cabeza de Vaca lo torturaron, a mí no me tocaron
un pelo. Ya en la cárcel de Lecumberri nos preguntaban amigos y familiares ansiosos sobre los fusilados, los enterrados, los incinerados en el Campo Militar y, al menos yo, me sentía muy mal de no poder aportar ningún dato escalofriante y pavoroso a las certezas de mis amigos. ¿A quién habían fusilado
e incinerado si los dirigentes principales de aquel movimiento habíamos aparecido sin faltar ninguno?

A mí me dijeron que me iban a fusilar; pero fue por hacer preguntas bobas. Llegó un pelotón por mí en altas horas de la madrugada, que es ocurren los asesinatos políticos, al menos en el
cine italiano. Me llevaron, solo y todavía sin camisa y un pantalón de niño que me llegaba apenas abajo de la rodilla, a través del Campo Militar. En eso escuché una detonación y, helás, se me ocurre preguntar: “¿Y eso qué fue?” La respuesta fue la obvia: “Uno más de ustedes que nos echamos. El que sigue eres tú...”

Y me llevaron ante un agente del Ministerio Público a presentar
mi declaración. Eso fue todo. No fue todo, pues hubo algo notable en mi interrogatorio. A la pregunta de cómo habían comenzado “los hechos” dijo el de la voz (o sea yo) que unos hombres de pelo corto estilo militar, ropa civil y un guante blanco habían subido al tercer piso del edificio Chihuahua y comenzado a disparar, que luego me había enterado de que se llamaban “Batallón Olimpia” porque así lo gritaban, desesperados, cuando el Ejército regular les había contestado el fuego. Se hizo un silencio y finalmente un sujeto, de pie junto al agente del Ministerio Público, ordenó: “Eso no lo escribas”. Yo respondí, con timidez

y voz baja: “Es lo que vi, es mi declaración”. El sujeto cambió a
un tono amenazador: “¡Eso no se escribe!”
Pero, sorpresas y vueltas que da
la vida, lo mismo declararon, en
el Hospital Militar, los heridos del Olimpia y a ellos se les tomó la
declaración sin censura.

Muchos años después, los ya ex presos hicimos partidos políticos, el último, el (que luego regalamos al sector más atrasado del ), y muchos de mis compañeros fueron diputados. Desde el
Poder Legislativo establecieron una comisión encargada de esclarecer la verdad. Los nombres de
los muertos están en el monumento levantado en Tlatelolco. En una ida al Distrito Federal los conté: eran 37 ó 38. Ya no recuerdo. Sólo nos falta conocer quién envió al Olimpia vestido de civil a provocar la reacción y el fuego nutrido del Ejército. La pista es clara: el comandante del Olimpia se llamaba Ernesto Gómez Tagle o Gutiérrez Gómez Tagle. ¿De quién recibió la orden? Eso será todo y el punto final, la sentencia que se le aplique.
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Giordano Bruno
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Dom Ene 31, 2010 8:39 pm

Me parece que volver al tema de 1968, es importante, en eso estoy de acuerdo contigo

GBN
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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Mar Feb 02, 2010 10:00 pm

Sería un gran logro para el pais que se castigaran a los culpables.
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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Mar Feb 02, 2010 10:05 pm




Matanza en Tlatelolco 68

Los muertos de Tlatelolco
Kate Doyle
Proceso1 de octubre

Los muertos de Tlatelolco¿Quiénes son los muertos de Tlatelolco? Archivos Abiertos está decidido a encontrar una respuesta.Parece una pregunta sencilla. ¿Quién, entre las miles de personas que se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas la tarde del 2 de octubre de 1968, no llegó a casa esa noche? ¿Quién, en cambio, cayó en algún momento oscuro durante el fuego cruzado entre los agentes gubernamentales que disparaban desde los departamentos en el extremo de la plaza y los soldados que pululaban abajo? ¿Quién murió a causa de sus heridas, mientras una ambulancia de la Cruz Roja se abría paso por las calles de la Ciudad de México rumbo a una sala de emergencias? ¿Quién sucumbió días más tarde en una cama de hospital?¿Quiénes son los muertos? ¿Cuáles eran sus nombres?

Hay preguntas que han acechado a México durante 38 años. Tal vez en otro lugar, en otra época, habrían sido contestadas en forma sencilla - con autopsias y certificados de defunción, reportes de policía, registros de hospital, películas, fotografías, y buen periodismo.Pero México no era ese lugar, y 1968 no era esa época. En 1968, México era una nación de secretos y mentiras, donde los rumores desvirtuaban a los hechos, la propaganda se emascaraba como noticia y los funcionarios gubernamentales no le rendían cuentas a nadie.

Como consecuencia, actualmente no tenemos ni una versión oficial ni una extraoficial de la matanza de Tlatelolco, que pueda explicar sus persistentes misterios: ¿Qué órdenes dio el gobierno conducido por el a sus militares, policías y servicios de inteligencia el 2 de octubre? ¿Qué altos funcionarios de la administración de Díaz Ordaz dieron esas órdenes? ¿Por qué empezó la balacera?Y, ¿quién murió?Ante la negativa del gobierno a explicar su papel durante los decenios que siguieron a 1968, otros lo intentaron: periodistas, escritores, ex dirigentes del movimiento estudiantil, historiadores, analistas políticos. Una "comisión de la verdad" independiente, creada en 1993, fracasó al no llegar a una conclusión definitiva debido a una falta de recursos, tiempo y autoridad; la Comisión Especial del 68 que lo intentó de nuevo en 1998, se vio maniatada por falta de evidencias

.En 1971, Elena Poniatowska escribió un recuento personal que sin precedentes, basado en testimonios. Líderes estudiantiles de la época, como Luis González de Alba, aportaron importantes testimonios presenciales de la matanza. Sergio Aguayo estableció nuevos hechos en su invaluable libro, 1968: Los Archivos de la Violencia. Su acceso sin precedentes a los documentos de la Secretaría de Gobernación (Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales) ayudó a que su análisis fuera el más definitivo de los que se han hecho hasta ahora.Y, sin embargo, nadie ha resuelto el problema de los muertos. ¿Quién murió?"…

[U]no de los aspectos todavía pendientes de esclarecer es el número de muertos," escribió Aguayo en 1998. "En tanto no se cierre este aspecto, difícilmente podría decirse que Tlatelolco tiene un punto final." (Los Archivos de la Violencia, 250).Esperando a FoxPoco después de asumir su cargo en el 2000, el presidente Vicente Fox prometió esclarecer los acontecimientos de Tlatelolco. Al nombrar un Fiscal Especial para investigar la "guerra sucia" -empezando por la matanza de 1968 - y abrir archivos secretos de inteligencia al escrutinio público, Fox parecía enviar una señal de que su gobierno no toleraría más el encubrimiento oficial."Estamos dispuestos a llegar a sus últimas consecuencias en el esclarecimiento de estos hechos", dijo a una audiencia reunida en el Archivo Nacional, con motivo de la inauguración de una colección sobre la "guerra sucia".

Eso fue hace cuatro años y medio. Conforme el 38º aniversario de Tlatelolco se aproxima, esperamos una aclaración; no ha habido ninguna hasta la fecha.En diciembre pasado, el equipo de investigadores y analistas responsable de redactar para la Oficina del Fiscal Especial un informe definitivo, al estilo de una comisión de la verdad, completó su labor y turnó el documento al Dr. Ignacio Carrillo Prieto. Cuando Carrillo omitió presentarlo al Presidente, una versión en borrador fue filtrada a un puñado de prominentes escritores y reporteros. El National Security Archive subió el borrador a su página Web con el fin de proporcionar un amplio acceso público a él, e impulsar a la administración de Fox a publicar la versión oficial.Fox respondió con la promesa de que el informe final sería divulgado el 15 de abril, pero la fecha llegó y se fue sin ningún comentario del Presidente.
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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Dom Feb 28, 2010 10:31 pm

Matanza en Tlatelolco 68

Los muertos de Tlatelolco
Kate Doyle
Proceso1 de octubre


¿Cuántos murieron en Tlatelolco? Archivos Abiertos decidió que debíamos abordar e investigar el asunto por nosotros mismos.Nombres y números¿Fueron cientos?John Rodda, un reportero de deportes para el periódico británico The Guardian, estaba en México cuando ocurrió la masacre. Con base en lo que presenció y las entrevistas que realizó, Rodda originalmente reportó que 325 personas habían muerto en la Plaza de las Tres Culturas.Muchos de los que estuvieron presentes esa noche en la plaza llegaron a la misma conclusión. Estudiantes, transeúntes y residentes del complejo habitacional de Tlatelolco relataron haber visto cientos de cadáveres; tirados en lagunas de sangre, apilados contra las paredes de la iglesia, o aventados dentro de camiones de carga que llegaron después de que terminó la balacera a levantar el tiradero.En los días, semanas y años que siguieron a la matanza, el rango de estimación del número de víctimas fluctuó sin control.

El vocero del presidente Díaz Ordaz, Fernando Garza, calculó poco después de que parara el tiroteo que unas siete personas habrían muerto; horas después, elevó el número a veinte. El Día contó 30 cuerpos. Siempre! Contó 40. El 5 de octubre, el Consejo Nacional de Huelga, que había organizado la concentración en Tlatelolco, dijo que 150 civiles y 40 soldados habían resultado muertos. "Ninguno", dijo el general José Hernández Toledo a Proceso, cuando fue entrevistado en 1978. En 1993, Félix Fuentes -quien, como reportero de La Prensa en 1968, había escrito un estrujante recuento de primera mano de la masacre- sólo pudo especular. "El cálculo de víctimas fatales ha oscilado entre 200 y 1,500".De alguna manera, la estimación se estableció en 300.

El número aparece repetidamente: en libros, editoriales, artículos, memorias. Yo he utilizado este número en mi propio trabajo escrito sobre el tema. Pero, sin documentación, este número carece de sentido. "Es terrible haber llegado a una cifra de muertos por consenso", observó Aguayo (Los Archivos de la Violencia, 249). Y, al suponer números sin vincularlos con los nombres, confiscamos la verdadera identidad de las víctimas de Tlatelolco: sus rostros, sus familias, sus vidas antes de que éstas se perdieran.Archivos Abiertos decidió investigar los nombres de las víctimas de Tlatelolco. Pasamos alrededor de ocho meses revisando de forma exhaustiva los registros encontrados en las colecciones de la IPS, la DFS y la Sedena dentro del Archivo General de la Nación. A pesar de que consultamos muchos de los extraordinarios libros escritos sobre la matanza, estábamos decididos a basarnos únicamente en fuentes primarias para unir las piezas del rompecabezas.Por supuesto, los documentos pueden llevar a equívocos.

Los registros oficiales pueden contener errores y distorsiones, al igual que la memoria. Pero leídos colectiva y críticamente -y cotejados con fuentes secundarias y testigos presenciales- también pueden proveer la evidencia sólida que se necesita para la construcción de una historia precisa acorde con la verdad. Los documentos oficiales son las mejores armas que tenemos para desafiar décadas de silencio oficial acerca del pasado. También resuelven el problema de tratar de escribir la historia "por consenso" - lo que González de Alba criticó como un ejercicio de "supuestos de celda ociosa… sin datos, sin investigación, sin entrevistas a los contrarios, sin el trabajo detectivesco e histórico que los hechos merecían" (citado en Los Archivos de la Violencia, 13)

.Nuestras FuentesLa decisión del gobierno de Fox de liberar millones de documentos militares, policiales y de inteligencia en 2002, constituyó un parteaguas para la apertura en México - y una ruptura radical con el pasado. Sin embargo, la realidad al intentar obtener esos documentos y utilizarlos en una investigación, resultó una tarea tremendamente difícil. Las colecciones no incluyen índices. Los archivistas se basan en reglas internas que no hacen de conocimiento público- y que parecen cambiar con frecuencia y sin previo aviso- para decidir qué puede ser desclasificado y qué no. El proceso puede frustrar aún al más persistente de los investigadores, hasta el punto de la derrota.Hay tres distintos grupos de documentos en el AGN.La colección de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) en la Galería 1 del AGN, incluye cientos de documentos que contienen información reunida por el departamento de inteligencia después de la masacre, y numerosas referencias a los muertos.

Nos basamos preponderantemente en los regsitros de la DFS para integrar nuestra lista. La liberación de los registros, empero, es desquiciantemente arbitraria. Un día, se nos decía que el documento que queríamos leer estaba reservado y no podía ser liberado. Semanas después, obtendríamos el mismo documento, sin dificultad, de parte de un archivista diferente. A través de estos meses, reunimos varias versiones de los mismos documentos: algunos con páginas faltantes, otros con secciones borradas y, otros más, liberados en su totalidad. Las inconsistencias reflejan la falta de normas de archivo que regulen la apertura de información en la Galería 1. El director de los archivos nacionales debería insistir en la creación de un conjunto de reglas claras y justificables, y en su publicación, de tal manera que tanto el equipo interno de archivistas como los investigadores externos entiendan cómo proceder.En la Galería 2, los documentos de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (IPS) de Gobernación también proporcionaron evidencia de quienes murieron en Tlatelolco. Un importante informe elaborado por el entonces Procurador General, Julio Sánchez Vargas, titulado "Tlatelolco: 2 de octubre", contiene detalles de la autopsia de 15 personas identificadas como muertas en Tlatelolco, y otras diez adicionales que no fueron identificadas.

Sin un verdadero índice, empero, la labor que se requiere para intentar revisar los registros de la IPS, es inmensa. Los investigadores no pueden solicitar documentos individuales, sino que tienen que revisar cajas enteras de papeles sin organizar, en busca de información relevante.Los registros de la Secretaría de la Defensa, en la Galería 7, no contienen nada pertinente a la matanza de Tlatelolco. A partir de una revisión a la documentación que se encuentran en esa galería, queda claro que la Sedena reservó una gran cantidad de documentos de la colección que turnó al AGN. Por ejemplo, "partes militares" que anuncian la muerte de dos soldados del ejército el 2 de octubre, no las encontramos en los archivos, sino en un libro publicado por Proceso en 1980. El presidente Fox -quien ordenó al Ejército, lo mismo que a la Secretaría de Gobernación y a los servicios de inteligencia, turnar al AGN sus registros sobre la guerra sucia- debería exigir a las fuerzas armadas el cumplimiento de su propia orden ejecutiva, y requerir a la Sedena que estos documentos sean desclasificados.También consultamos el Informe borrador del Fiscal Especial, Que no vuelva a suceder, elaborado en 2005 con uso irrestricto de los archivos sobre la guerra sucia en el AGN. No resultó un documento útil

Aunque la sección que concierne a Tlatelolco es elocuente y detallada en lo que se refiere a la descripción del movimiento estudiantil de 1968, está plagada de errores, y no llega a ninguna conclusión definitiva sobre quién fue muerto el 2 de octubre. En el apartado de la lista de víctimas de Tlatelolco, por ejemplo, hay personas que murieron en protestas que ocurrieron antes del 2 de octubre (como Román Nájera Valverde, quien murió en agosto de 1968; ver p. 72, entre otros).Algunos documentos están mal identificados, como el borrador del informe del Procurador General acerca de Tlatelolco, que se describe como un documento "aparentemente elaborado por el CNH [Consejo Nacional de Huelga]" (ver p. 60, nota al pie 216). Y, en varios casos, fue imposible verificar la información utilizada por los investigadores del Fiscal, porque los documentos habían sido resguardados por Agentes del Ministerio Público adscritos a la Fiscalía, y ya no estaban disponibles al público.

Hasta que la versión final del informe del Fiscal Especial se haga pública, resulta imposible utilizar el borrador para una investigación sobre los acontecimientos en Tlatelolco. Esperamos la decisión del presidente Fox de que sea publicado, como se comprometió a hacerlo.Registro de los caídos en TlatelolcoOcho meses después de que Archivos Abiertos emprendió su búsqueda de documentos oficiales, puede ahora publicar una lista inicial y definitiva de los nombres de aquellos que fueron muertos en Tlatelolco. El resultado es sorprendentemente bajo, pero no por ello menos poderoso en sus implicaciones. A la fecha, en los archivos de la "guerra sucia" hemos encontrado registros que confirman la muerte de 44 hombres y mujeres. Treinta y cuatro están identificados por su nombre. Diez más se encuentran listados como "desconocidos".Puede haber otros, sin embargo no los encontramos ni en los archivos ni en ningún otro registro oficial. Continuaremos buscando nueva evidencia. Lo que sabemos, es que la muerte de cada uno de los 44 individuos encontrados en los documentos de la "guerra sucia", se encuentra documentada en más de un documento gubernamental desclasificado.

Cada una de ellas fue cotejada con las fuentes secundarias que consultamos. Cada una, representa una vida perdida en el insensato ataque de las fuerzas gubernamentales al movimiento estudiantil - un ataque que mató no sólo a estudiantes, sino a soldados, trabajadores, un maestro, un ama de casa, una empleada doméstica de 15 años, un padre desempleado.Todos los documentos gubernamentales acerca de las 44 víctimas pueden encontrarse en la página Web del National Security Archive.Con la esperanza de identificar a las diez víctimas de Tlatelolco que permanecen sin nombre, y a otras víctimas todavía no identificadas en los registros de la "guerra sucia", Archivos Abiertos está lanzando ahora un nuevo blog, en el que familiares y amigos pueden registrar información, documentación, fotografías y recuerdos de los seres queridos a quienes perdieron el 2 de octubre. Esperamos ser capaces, mediante esta "convocatoria ciudadana" electrónica, de lograr una lista más definitiva sobre las víctimas de Tlatelolco, y a la vez honrar su memoria.Para participar en el Registro de los caídos en Tlatelolco, visite la página Web del Proyecto México del National Security Archive y accese el vínculo a nuestro blog sobre Tlatelolco.

Juntos podemos construir una historia más precisa de los acontecimientos en Tlatelolco - una historia basada en hechos, al igual que en los dolorosos recuerdos que aún permanecen. (Traducción de Lucía Luna) Los Muertos de Tlatelolco 1. Miguel Baranda Salas2. Carlos Beltrán Maciel 3. Cornelio Benigno Caballero Garduño4. José Ignacio Caballero González5. Bertha Corona Tafoya6. Constantino Corrales Rojas7. Alejandro Felipe Carbajal Galán8. Carlos Cristóbal Fortanel Hernández 9. Cuitlahuac Gallegos Bañuelos10. Luis Gómez Ortega11. Fernando Hernández Chantre12. Ramón Horta Ruiz13. Cecilio de León Torres14. Manuel Telésforo López Carballo15. [Pedro] Gustavo López Hernández16. Rosalino Marín Villanueva17. Petra Martínez García 18. Agustina Matus de Campos19. [Ana] Rosa María Maximiana Mendoza Robles20. Reynaldo Monzalvo Soto21. Manuel Nájera Oviedo22. Leonardo Pérez González23. Melitón Pérez Vitel24. Jaime Pintado Medina o Gil25. Pablo Pinzón Martínez26. Jorge Ramírez Gómez27. Guillermo Rivera Torres28. Octavio Rodríguez Cid29. Armando Reyes Haro30. Gilberto Reynoso Ortiz31. Juan Rojas Luna32. Antonio Solórzano Gaona33. Ana María Regina Teuscher Kruger34. Gloria Valencia Lara de González…y diez personas desconocidas más. DocumentosNote:










The documents cited in this Electronic Briefing Book are in PDF format.You will need to download and install the free Adobe Acrobat Reader to view. Documento 12 octubre 1968Relación de Muertos.- Plaza "Tres Culturas"Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales8 páginasEste documento enlista los hospitales que recibieron a los muertos y heridos del 2 de octubre. Se identifica a las víctimas cuando es posible, declarando a las demás como no identificadas. El reporte menciona en particular a la delegación No. 3, en la cual se encontraban 14 cadáveres: 11 hombres y 3 mujeres, una de las cuales "se notaba embarazada". Incluido entre los heridos se encuentra el soldado Manuel Telésforo López quien se encontraba en la Cruz Roja. El reporte contiene una anotación indicando su estado de gravedad: "probablemente muera". También incluida en la lista se encuentra la recientemente fallecida periodista italiana Oriana Fallaci quien fue trasladada al Hospital Rubén Leñero. Según el documento ella se negó a prestar su declaración hasta que no tuviera conocimiento su Embajada. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 2IPS Caja 1459-A, F. 26-34Documento 23 octubre 1968 [incorrectamente fechado como 2 octubre]Problema EstudiantilDirección Federal de Seguridad5 páginasEste reporte de inteligencia describe la violenta confrontación entre soldados y francotiradores del gobierno en un mitin organizado por estudiantes en Tlatelolco además de lo sucedido como resultado de la balacera. El reporte fue escrito a primeras horas del 3 de octubre y señala que tanto delegaciones, como hospitales en el Distrito Federal estaban reportando 26 personas muertas, incluyendo cuatro mujeres y un soldado: "la mayoría no han sido identificados....

". El documento también reporta que 100 personas resultaron heridas y más de mil fueron detenidas. Fuente: Archivo General de la Nación, Galería 1 DFS Exp. 11-4, L. 44, F. 250-254Documento 34 octubre 1968[Dos días después del incidente de Tlatelolco]Dirección Federal de Seguridad, Informe de Inteligencia4 páginas [Faltan las páginas 281-284]Este documento es un resumen de los acontecimientos violentos en Tlatelolco y aborda la decisión de médicos en el Distrito Federal de declararse en huelga en respuesta a la represión; el funeral de Gilberto Reynoso Ortiz, uno de los jóvenes estudiantes muertos el 2 de octubre; y una lista de otras 18 personas que murieron también. El reporte también menciona las muertes de 3 personas que fallecieron dos días después a causa de las heridas recibidas y de dos soldados cuyos nombres fueron omitidos. Además, se mencionan 8 víctimas fatales no identificadas. Las primeras cuatro páginas fueron reservadas por un archivista en la Galería 1. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 11-4, L. 44, F. [281] 285-288Documento 44 de octubre 1968Estado de SinaloaDirección Federal de Seguridad 1 página [transcripción]Este documento relata el arribo del cuerpo del estudiante de ingeniería Carlos Beltrán a su natal Sinaloa. De acuerdo al documento, el padre de Beltrán, Jesús Beltrán Valenzuela, trasladó el cadáver de su hijo a la casa de la familia en vez de llevarlo a la Universidad de Sinaloa o ponerlo en manos de estudiantes. Fuente:Archivo General de la Nación,

Galería 2IPS Caja 1459-B, Exp. 22, F. 32[Nota: Aunque un archivista del AGN nos negó la posibilidad de fotocopiar el documento, se nos permitió transcribirlo.]Documento 55 octubre 1968Problema EstudiantilDirección Federal de Seguridad6 páginasEste documento describe la declaración ante el Ministerio Público de Sócrates Campos Lemus. También reporta acerca de otras reacciones ante los violentos incidentes del 2 de octubre. El documento además hace referencia al fallecimiento de la Srita. Bertha Corona Tafoya, de 18 años, a causa de las lesiones recibidas en la Plaza de las Tres Culturas. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 2IPS Caja 1459-A, F. 13-18Documento 616 octubre 1968 [fechado erróneamente]Personas que resultaron muertas durante el problema estudiantil a partir del 26 de julio del año en curso Dirección Federal de Seguridad5 páginasEste informe de la DFS consta de un listado de 42 personas que resultaron muertas a raíz del problema estudiantil durante el verano de 1968. Aunque el documento está fechado con el 16 de octubre, la última persona mencionada aparece como herida el 2 de octubre y acaecida el 27 del mismo mes.

Cada nombre contiene información acerca de la víctima. En la mayoría de los casos se encuentra su profesión, así como la causa, lugar y fecha de muerte. En algunos otros se incluyen los datos de quienes identificaron el cadáver y la dirección del fallecido. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1 DFS Exp. 11-4-86, L. 53, F. 102-106Documento 717 octubre 1968[Reporte Forense de los Hechos del 2 de Octubre]Servicio Medico Forense del Distrito Federal 1 páginaEsta carta firmada por el Director del Servicio Médico Forense del Distrito Federal, el Dr. Miguel Gilbon Maitret, responde a una petición hecha por el Procurador Julio Sánchez Vargas acerca de la causa de muerte de 26 personas en Tlatelolco. El reporte describe las trayectorias de los proyectiles en el cuerpo de las víctimas, señalando que la mayoría había sido herida horizontalmente [aparentemente como resultado de disparos entre soldados en la plaza, y no por disparos hechos por los francotiradores que se encontraban en los departamentos]. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 11-4, L 58, F. 277Documento 829 octubre 1968[Reacción de Médicos ante los hechos del 2 de octubre]Dirección Federal de Seguridad1 página [extracto]El Director Federal de Seguridad, Gutiérrez Barrios, informa sobre las reacciones de la comunidad médica ante los hechos del 2 de octubre y reporta que se distribuyó propaganda anti gubernamental en hospitales en la Ciudad de México.

El documento incluye un comentario final acerca de la muerte de Melitón Pérez Vitel como resultado de las heridas que recibió en la Plaza de las Tres Culturas. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 11-4, L. 61, F. 202Documento 910 diciembre 1968[Asambleas en Preparatorias]Dirección Federal de Seguridad1 página [extracto]Este informe reporta sobre las asambleas en las escuelas vocacionales 1, 2, 3, y 4 en las que se consultó si debía o no seguir la huelga. En la Vocacional 1 los estudiantes pidieron se pusiera el nombre de Guillermo Rivera Torres, quien fue muerto el 2 de octubre, al auditorio de dicha institución. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 11-4, Leg. 61, F. 138Documento 1031 enero 1969Relación de personas que resultaron muertas o heridas, el día 2 de octubre de 1968, durante los hechos acaecidos en la Plaza de las Tres Culturas de Santiago Tlatelolco. Dirección Federal de Seguridad 4 páginasEste informe contiene un listado de 28 personas muertas y 51 heridas el 2 de octubre de 1968. En la mayoría de los casos se presenta tanto la ocupación de la persona como la edad de la misma.Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 11-4, L. 68, F. 14-17.Documento 113 octubre 1970[Acto Luctuoso Escuela Nacional de Maestros]Dirección Federal de Seguridad1 página [extracto]Este informe detalla el acto luctuoso convocado por la Sociedad de Alumnos de la Escuela Nacional de Maestros.

Durante la ceremonia, los estudiantes llamaron al ejército y a la policía "asesinos del pueblo". Asimismo, se observó un minuto de silencio en memoria de Juan Rojas Luna, muerto el 2 de octubre. El evento fue interrumpido por estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y la Preparatoria Popular quienes estaban inconformes ante la tibia protesta de los estudiantes en reacción a lo sucedido. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 1DFS Exp. 63 3-1-70, Leg. 5, F. 334Documento 1220 noviembre 1971[Denuncia Presentada por el CNH]Procuraduría General de la República37 páginasEsta denuncia fue presentada por algunos miembros del Consejo Nacional de Huelga (CNH) al Procurador General el 20 de noviembre de 1971. Contiene una lista de "algunas de las personas víctimas en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968." La lista consta de 27 individuos que murieron durante el incidente. Además contiene el testimonio de 63 personas quienes estuvieron presentes durante los acontecimientos. Fuente: Archivo General de la Nación, Galería 1DFS, Exp. 11-4, L. 157, F. 140-177Documento 13[Sin Fecha]TlatelolcoProcuraduría General de la República130 páginas Este es el informe final conocido como "Libro Azul": un reporte escrito por el Procurador General, Julio Sánchez Vargas, acerca de los eventos de Tlatelolco.

Este informe contiene información de las autopsias practicadas a 25 personas quienes murieron por lesiones causadas por proyectil de arma de fuego el 2 de octubre de 1968. Diez de los individuos en el documento están listados como "personas desconocidas". La información aquí recabada es de suma importancia ya que según el reporte, la relación entre la entrada y salida de los proyectiles permite establecer: "en forma indubitable, la procedencia y la dirección del disparo... que si bien no identifica el responsable, si precisa la ubicación del tirador respecto de la víctima." Además, en el informe se incluyen imágenes de la Plaza de las Tres Culturas, con esquemas que muestran los proyectiles de arma de fuego, creados con información incluida en los reportajes de autopsias. Fuente:Archivo General de la Nación, Galería 2IPS Caja 2688-ADocumento 14[26 febrero 2006]Borrador de Que no vuelva a suceder...Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)16 páginas [extracto]Este documento contiene información relacionada a los eventos en Tlatelolco y es parte del informe borrador publicado en la página de Internet del National Security Archive en febrero de 2006.

El reporte describe los eventos del 2 de octubre de 1968, y las circunstancias detrás la violencia que estalló en el mitin estudiantil. Contiene una lista provisional de estudiantes que murieron durante el rally, pero cabe mencionar que hay numerosos errores en los nombres de las víctimas y en las fuentes citadas.Fuente:Página de Internet del National Security ArchiveDocumento 1517 de noviembre 2006Informe Histórico a la Sociedad Mexicana 2006Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)29 páginas [Extracto]Este documento forma parte del informe final de la Fiscalía Especial relacionado a los eventos de 2 de octubre y es muy parecido al informe publicado en febrero 2006. Concluye la misma cifra de personas muertas mencionadas en los documentos de la policía, fuerzas armadas y servicios de inteligencia (32), y establece que no hay evidencia suficiente como para establecer una lista definitiva. . El informe final también contiene los mismos errores que contiene el borrador, como una errónea identificación del informe borrador de Julio Sánchez Vargas (Documento 13) que aparece como elaborado por el Consejo Nacional de la Huelga (CNH), y la inclusión de nombres de estudiantes quienes murieron antes del 2 de octubre. Sin embargo, hay unas diferencias notables, como la omisión de referencias a los documentos resguardados por la Fiscalía Especial que fueron usados durante las investigaciones. La omisión de dichas referencias deja varias interrogantes a investigadores interesados en el tema tales como si los documentos van a ser entregados al Archivo General de la Nación en la Ciudad de México, o si permanecerán donde se encuentran ahora, resguardados en la Procuraduría General de la Republica
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Lun Mar 22, 2010 4:47 pm

El Gobierno de Gustavo Diaz Ordaz en el 68

En 1964, Gustavo Diaz Ordaz toma el poder presidencial siendo el 58º presidente de la República y desde ese momento, se hizo sentir lo que seria su forma de gobernar, dejando claro que su gobierno sería un gobierno fuerte, represivo y castrante, pero que tuvo grandes logros en lo que a economía se refiere.
Desde un principio, Gustavo Diaz Ordaz practicamente obligo a todo su gabinete a acatar las ordenes suyas como un mandato divino, su periodo fue más parecidoa una monarquía que a una república, cualquier ley que fuera propuesta para su modificación por parte del presidente era aceptada por la borregada que en aquel periodo dominaba la camara de legisladores.

Asi, la palabra del presidente era ley.

En este absurdo de las cosas, donde todo el gabinete era conformado por un hombre y muchos titeres a su alrededor, o cuando menos eso era lo que se observaba, hasta la noche de Tlatelolco.




El gobierno de Diaz Ordaz, jamás permitió la menor revuelta, ya fuera estudiantil u obrera. Pero esto ya era una tradición en el gobierno, y como sólo la fracción priísta tenía el poder, pues no había posibilidad de cambio *

Por ejemplo, las huelgas de maestros y de ferrocarrileros del 58 y 59, donde practicamente todos los "revoltosos" fueron despedidos.

Después los medicos del hospital 20 de Noviembre, que tambien fueron despedidos por huelguistas.

Aunque esta amenaza no les importo a otros medicos, que protestaron fuertemente por el despido de sus compañeros y por las condiciones que vivìan ellos mismos y mas ed 1500 medicos realizaron paros activos y marchas al zócalo de la ciudad de México.

La economía mexicana iba en franco aumento, ya que se estaba cuidando de manera muy exacta, el peso se mantuvo estable y pudo enfrentar al dolar, manteniendose sin devaluarse ni un mínimo. Incluso, uno de los mayores logros de la administración de el Gedeón, como se referían a él los estudiantes, fue haber reducido la inflación al punot que ne algunos casos fue menor que la de el mismo Estados Unidos, no había problemas económicos, los salarios iban en aumento y no había problemas de carteras vencidas, los intereses bancarios estban estables y en general se vivía en un clima de tranquilidad económica y propsperidad.

Pero el pago por estos beneficios era ignorar los problemas sociales que se presentaban en el país, obligando a cualquier insurrecto a acatar las órdenes por le medio que fuera necesario.

Asi se dominaban los problemas sociales en el México de los 60's, bajo la consigna presidencial de "orden y Libertad" y necesariamente en ese orden: primero el orden, no importando como y luego la libertad, si era posible.
La mano dura de Diaz Ordaz y su aplicación estricta del poder generaron un ambiente de disconformidad entre los estudiantes, que antes que nada deseaban tener la libertad de expresarse, pero eso era un sueño.




Los estudiantes comenzaban a cuestiona al sistema, y el presidente seguía en su actitud de rey, decidiendo él unicamente que se debía hacer y que no, que leyes había que modificar que leyes aceptar y cuales borrar. El gobierno de Diaz Ordaz sólo permitió unos pequeños brotes de insurreción estudiantil, los que se fueron agravando desde 1965 hasta el 67, creciendo la molestia de los estudiantes, pero sin ir más alla de quejas dentro de las escuelas, porque cuando los estudiantes decidieron llevar las quejas a la calle, fueron reprimidos por los granaderos, llegando a tenerse varios enfrentamientos, uno de los cuales terminó con un estudiante muerto y que dio pie al inicio del movimiento.
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Miér Mayo 05, 2010 11:39 pm







1NADIE SABE el número exacto de los muertos,ni siquiera los asesinos,ni siquiera el criminal.(Ciertamente, ya llegó a la historiaeste hombre pequeño por todas partes,incapaz de todo menos del rencor.)Tlaltelolco será mencionado en los años que vienencomo hoy hablamos de Río Blanco y Cananea,pero esto fue peor,aquí han matado al pueblo;no eran obreros parapetados en la huelga,eran mujeres y niños, estudiantes,jovencitos de quince años,una muchacha que iba al cine,una criatura en el vientre de su madre,todos barridos, certeramente acribilladospor la metralla del Orden y Justicia Social.A los tres días, el ejército era la víctima de los desalmados,y el pueblo se aprestaba jubilosoa celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.

2El crimen está allí,cubierto de hojas de periódicos,con televisores, con radios, con banderas olímpicas.El aire denso, inmóvil,el terror, la ignominia.alrededor las voces, el tránsito, la vida.Y el crimen está allí.

3Habría que lavar no sólo el piso; la memoria.Habría que quitarles los ojos a los que vimos,asesinar también a los deudos,que nadie llore, que no haya más testigos.Pero la sangre echa raícesy crece como un árbol en el tiempo.La sangre en el cemento, en las paredes,en una enredadera: nos salpica,nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.La bocas de los muertos nos escupen una perpetua sangre quieta.

4Confiaremos en la mala memoria de la gente,ordenaremos los restos,perdonaremos a los sobrevivientes,daremos libertad a los encarcelados, seremos generosos, magnánimos y prudentes.Nos han metido las ideas exóticas como una lavativa,pero instauramos la paz,consolidamos las instituciones;los comerciantes están con nosotros,los banqueros, los políticos auténticamente mexicanos,los colegios particulares,las personas respetables.

Hemos destruido la conjura,aumentamos nuestro poder:ya no nos caeremos de la camaporque tendremos dulces sueños.Tenemos Secretarios de Estado capacesde transformar la mierda en esencias aromáticas,diputados y senadores alquimistas,líderes inefables, chulísimos,un tropel de putos espiritualesenarbolando nuestra bandera gallardamente.Aquí no ha pasado nada. Comienza nuestro reino

5En las planchas de la Delegación están los cadáveres.Semidesnudos, fríos, agujereados,algunos con el rostro de un muerto.Afuera, la gente se amontona, se impacienta, espera no encontrar el suyo:"Vaya usted a buscar a otra parte."

6La juventud es el temadentro de la Revolución.El gobierno apadrina a los héroes.El peso mexicano está firmey el desarrollo del país es ascendente.Siguen las tiras cómicas y los bandidos en la televisión.hemos demostrado al mundo que somos capaces,respetuosos, hospitalarios, sensibles(¡Qué Olimpiada maravillosa!),y ahora vamos a seguir con el "Metro"porque el progreso no puede detenerse.La mujeres, de rosa,los hombres, de azul cielo,desfilan los mexicanos en la unidad gloriosa que constituye la patria de nuestros sueños.
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Vie Mayo 07, 2010 6:54 pm




TLALTELOLCO 68

El Movimiento Estudiantil de 1968
Angélica Gutiérrez Torres

En la historia de México existen hechos políticos de asesinatos colectivos que revelan la naturaleza autoritaria del poder, la falta de democracia y de libertades políticas y cuyo recuerdo aviva al pueblo a participar en la actividad política, a reelaborar su historia, cantar nuevas canciones y en fin, a tomar su pasado como punto de partida para impulsar el cambio político. La represión a los estudiantes en el mítin de la Plaza de las Tres Culturas es uno de ellos. En efecto, la sociedad vivía asfixiada por la antidemocracia, el grupo en el poder no permitía la existencia de verdaderos partidos de oposición, las elecciones eran manipuladas para que siempre triunfara el , no existía libertad de prensa, de manifestación, ni se permitía a los obreros ejercer sus derechos de huelga, sindicalización y organización.

En los años cuarenta México entra a una nueva etapa al comenzar los movimientos estudiantiles que luchaban en contra de las políticas educativas de las autoridades como fue el intento de clausura del politécnico o el intento de imitar a las universidades estadounidenses con la implantación de sus modelos administrativos, dando como resultado el movimiento por la defensa de las instituciones, como las normales rurales en las que se pretendía eliminar el internado movilizando a más de 120 mil estudiantes comprometidos con la lucha por una educación técnico-popular de acuerdo a las necesidades que tuviera la nación
A finales de la década de los sesenta a la sociedad mexicana se le imponía una doble moral; se prohibía la edición de libros que “ofendieran” las concepciones trasnochadas de políticos, curas y maestros (al extremo de despedir a Arnaldo Orfila de la dirección del Fondo de Cultura Económica por haber editado el libro Los hijos de Sánchez del antropólogo Oscar Lewis). El mismo presidente Díaz Ordas era un anticomunista recalcitrante que gobernaba con arbitrariedad e intolerancia.

Como en otras sociedades, en México la lucha de clases vivía momentos de intensidad y de tragedia: en Morelos se asesinó al líder campesino Rubén Jaramillo y a su familia por órdenes del Presidente López Mateos; la insurgencia obrera y campesina estaba desarticulada por la represión; en las cárceles había numerosos presos políticos como Valentín Campa y Demetrio Vallejo; el ejército era utilizado como instrumento para reprimir las luchas campesinas y las huelgas obreras; la injusticia condujo a levantamientos armados como los dirigidos por los profesores rurales Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos en el estado de Guerrero

“Se declara la huelga por el comité ejecutivo de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, el 24 de julio de 1968 los granaderos invaden la Vocacional 5 después de que junto con alumnos de la Vocacional 2 provocados por las pandillas de los araños y cuidadelos lapidan el edificio de la preparatoria Issac Ochoterena que tiene incorporación a la UNAM”. Eran estos los encabezados que se leían en los diarios del 1968, en donde los granaderos van a provocar a los estudiantes sin imaginar el movimiento que se despertaría.

Virtualmente todas las escuelas públicas de la UNAM, Chapingo, Normal, IPN, y algunas privadas como la Iberoamericana se declaran en huelga; las sociedades de alumnos son rebasadas por los Comités de Lucha a nivel local y el Consejo Nacional de Huelga, integrado por representantes elegidos en cada escuela con la finalidad de orientar las acciones contra del gobierno.

En el movimiento estudiantil se sintetiza la lucha de lo nuevo, de una nueva clase política contra la vieja sociedad política que se niega a reformarse y mucho más a morir arrastrando las almas de quienes cayeron en la batalla en pos de un cambio, que son consecuencia de los problemas estructurales en la economía, la falta de libertad política, la existencia de una doble moral enmascarada de hipocresía, la continua represión de un sistema en manos del monopolio mas tradicional y represivo nacido en las entrañas de un partido de traiciones a los principios revolucionarios.

La juventud de finales de los sesenta cargaba bajo sus hombros una enseñanza tradicional fuertemente influenciada por la iglesia a conveniencia del gobierno, para evitar movimientos como el que estaba por despertar. Los jóvenes, con las contradicciones de su entorno, comienzan a reflexionar y cuestionarse el rumbo no sólo de su sociedad sino de la política que se estaba desarrollando en el país. El descubrimiento y comercialización de la píldora anticonceptiva colocó por primera vez a las mujeres en la posibilidad de controlar su cuerpo, de hacer el amor con quien quisieran sin el temor de quedar embarazadas, constituyó una verdadera revolución en las relaciones sociales y en la moral de la época. El rock con representantes como Elvis, Jannis Joplin, los Beatles, los Rolling Stones y los interpretes nacionales se convierten en el himno y bandera de esta explosión contracultural.

En el panorama internacional se tenía un reciente recuerdo de la revolución cubana, el comienzo de la mistificación de Ernesto Che Guevara por su muerte trágica en la aventura boliviana, el repudio a los Estados Unidos por el intervencionismo en Latinoamérica así como en Vietnam, la defensa de la reivindicación de los derechos de los negros a cargo de las Panteras Negras, etc.

La tranquilidad de la nación mexicana es interrumpida por las jornadas de lucha estudiantil con manifestaciones, brigadas, mítines relámpagos en los puntos estratégicos de la ciudad como mercados, escuelas, transporte público, fabricas, en las terminales autobuses; esta urbe luce sus paredes y camiones con las consignas del pliego petitorio, apoderándose de la atención de la sociedad por medio de la prensa donde se refleja la lucha entre el gobierno descalificando, amenazando o calumniando a los estudiantes o en muy pocos casos abriendo un foro para la discusión.

La iglesia se alinea con el gobierno condenando a los participantes del movimiento, lo cual era otra forma de mantener el control del pensamiento de los jovenes o de los padres de estos, siendo una forma de dominación en el entorno familiar, puesto que era la iglesia quien determinaba si las conductas eran buenas o malas,
En México como en Francia e Italia el movimiento estudiantil tenía como eje motriz la política impugnándole al gobierno su mala forma de actuar frente a la nación y reivindicando una serie de medidas de carácter democrático.

El 2 de Octubre de 1968 en Tlatelolco hubo un parteaguas en la historia de los movimientos sociales cuando se tendió una emboscada en contra de quienes el gobierno califico como “enemigos de México” al pretender justificar su proceder. Se calculan 500 los muertos, más de 300 los encarcelados y un número indefinido de desaparecidos, acabando con el sueño de libertad y democracia estudiantil. Esto convierte al hecho en un análisis obligatorio para entender el comportamiento del gobierno y del partido en el poder durante las crisis no solo económicas sino políticas que ha tenido el país
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Jue Jun 24, 2010 2:37 pm




Otros partidos políticos como el Partido Popular Socialista (PPS) para quienes los estudiantes eran manejados por la extrema izquierda y derecha para desestabilizar al país, afirmando que la CIA azuzaba a los estudiantes para evitar la realización de las olimpiadas, demostrando que se alejaban de la realidad y de los problemas nacionales; el Partido de Acción Nacional ( ) mantenía la misma posición del gobierno declarando que era inexplicable la etiqueta de comunistas puesta al movimiento estudiantil por lo que se preparaba una represión; el Partido Comunista Mexicano que era clandestino por la negación del registro como organización política, apoyó al movimiento solidarizándose con los estudiantes, captando las nuevas exigencias de la política con la idea de defender dignamente los derechos democráticos del pueblo, y estando en contra de la legalización e instauración de una dictadura reaccionaria.


A juzgar por el contenido y alcance del pliego petitorio, en realidad el movimiento estudiantil era en cierta forma, inofensivo; sólo tenía exigencias relacionadas con las libertades democráticas, su satisfacción no hubiera provocado un mayor problema. Sin embargo, en virtud de que atentaba contra el “sagrado principio de autoridad”, fue enfrentado con la torpeza, a través de la represión policiaca y militar, en vez de buscar una salida política que tanto bien hubiera hecho al país.

La lucha por la democracia por parte del movimiento estudiantil es un aviso al gobierno de que su sistema está caduco, que los ideales por los que se luchó en la revolución fueron abandonados para acoger los principios de una élite en el poder, dando muestras de que el país se ha vuelto desigual y lleno de contradicciones; es la lucha del gobierno de Díaz Ordaz vendiendo la imagen no solo a extranjeros sino a los nacionales, de que el progreso y el desarrollo van cambiando a México, con la censura a toda la crítica, contra la resistencia de los jóvenes estudiantes que empezaban a ver los peligros de un gobierno casi absolutista, siendo la figura presidencial intocable e inamovible.

El movimiento estudiantil despertó a la sociedad de un letargo donde sólo se había ocupado de vivir una realidad fantasma en un país en el que nada pasa, a una realidad combativa, enfrentándose a la violencia de un Estado paternalista, combatiendo con el arma más importante que poseía la juventud de esa época que es la imaginación de la cual nos quedan legados como el cancionero del movimiento estudiantil que cumple dos funciones importantes: guardar la historia en su lírica para que las generaciones posteriores conozcan de la realidad que se vivía en aquellos momentos de represión, y ser una memoria a veces dolorosa que ayuda a concientizar a la población en general de la opresión en la que se vive.
Las clases en las escuelas fueron sustituidas por un intenso activismo político que duró 160 días de movilizaciones.

Al principio los medios de comunicación censuraban todas las noticias, por lo que existía la necesidad de transmitir los hechos de diversas formas ya fuera con boletines repartidos casi en la clandestinidad o haciendo uso de la música mexicana para tener sus propios corridos adaptados a la música de los ya tradicionales, donde se plasma la intensa lucha no solo en los sitios donde se informaba a la gente, o en las manifestaciones, sino también en las escuelas.

La intolerancia del gobierno de Dia Ordaz es la respuesta al conflicto en el que estaba inmerso, justificando la violencia en pos de una imagen de estabilidad en el país, donde la juventud que valía la pena era la que se formaba para ser parte del ejercito mexicano, con los valores mas altos de lealtad, honestidad y patriotismo que se resaltaban al no caer en la provocación de esos que se llamaban estudiantes y que en realidad eran “delincuentes sociales” al perturbar la paz en la que vivía la sociedad.
Ante el mundo se intentó justificar la matanza de estudiantes como el único recurso, pues se decía que era imposible dialogar con los jóvenes, pero la sociedad nacional e internacional se dio cuenta de la intolerancia de la clase política en el poder, que por movimiento social veía centros subversivos, de vicios o prostíbulos donde se les atacaba su forma de ejercer el poder desde el punto de vista de los estudiantes, quienes se preparaban para forjar un futuro basado en la democracia, abriendo un camino diferente a las clases sociales del país diciéndoles que su papel no era el de sumisión y de ejercer el papel oficial que dictaba la historia de la revolución, adoptando papeles que denigran y empobrecen más a la población tanto urbana como rural.

La represión como única solución a las exigencias de los movimientos sociales es la característica principal de una clase monopolizadora del poder, un sistema de gobierno que dice estar sustentado en la Revolución Mexicana, que no acepta las criticas que se le hacen, deseando tener las manos libres para hacer del país lo que quiera en materia económica, social y política, sin importarle las consecuencias a la población. La sociedad quedó así con una herida que no termina de sangrar; aun subsiste esa memoria que demuestra la intolerancia del partido en el poder y pone en alerta de lo que puede pasar con otros movimientos, que con ayuda de la prensa son descalificados para que la gente siga creyendo en las verdades mentirosas que responden a los intereses de unos cuantos.

Luis Echeverría Alvarez intentó dar a su gobierno un giro distinto al de su antecesor. El homenaje que rindió a los caídos del 2 de octubre durante su campaña en la Universidad de Michoacán, la incorporación de políticos recién egresados de la universidad a su gabinete, la aplicación de una política tendiente a recuperar la legitimidad entre campesinos y sectores medios además de la ampliación sustancial de los recursos destinados a la educación pública y el estímulo al crecimiento de la matrícula en las escuelas públicas, hablan de esa profunda consecuencia del movimiento de 1968.

Sin el movimiento estudiantil de 1968 no sería explicable la reforma política de 1977 con la que el PCM obtuvo su registro electoral, ni tampoco la excarcelación de Valentin Campa y Demetrio Vallejo, ni la incorporación del marxismo a los planteles y programas de estudio de muchas universidades, la derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal.

El desenlace sangriento del movimiento estudiantil perpretado por el entonces presidente de México, Gustavo Diaz Ordaz, y la brutal represión a la manifestación del 10 de junio de 1971 en la presidencia de Luis Echeverría en virtud de la falta de voluntad por parte del gobierno de la República para emprender los cambios tanto de tipo económico como político, social y cultural ya maduros de la sociedad mexicana, dan lugar a que diversos grupos de estudiantes, profesores universitarios, normalistas y otras personas de la clase media decidan emprender una lucha armada en contra del Estado mexicano.

Mención especial merecen los grupos de liderados por profesores rurales como Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos, quienes enfrentaban al gobierno con motivaciones locales, pero que expresaban también la asfixia política en la que vivía el país. El gobierno adoptó como estrategia para enfrentar a esos grupos guerrilleros el exterminio físico y la guerra sucia. Este es uno de los periodos más negros que ha vivido el país a consecuencia de las limitaciones e incapacidades de sus elites gobernantes.

No es ninguna coincidencia que el comportamiento sea el mismo, porque sigue siendo la misma elite la que monopoliza el gobierno; no hay un cambio dentro de la política centralista, pese a que en experiencias amargas como las del 68 o 71 la represión ha estado presente con el fin de diezmar a los combatientes.

En la visión del general Marcelino García Barragán, Secretario de la Defensa del gobierno de Gustavo Díaz Ordas, con la matanza de Tlatelolco se consuma la tercera traición que tiene lugar en el ejército en la historia moderna de México.

En efecto, a través de la Operación Galeana, como se conoce la coordinación de las fuerzas militares en aquel aciago 2 de octubre de 1968, el Batallón Olimpia integrado por miembros del Estado Mayor Presidencial que acudió al mitin vestido de civil abrió fuego contra tres regimientos del ejército mexicano. Este hecho es conocido como la tercera traición dentro del ejército y con ello se inicia la balacera que terminó como agresión criminal en contra de los asistentes al mitin. La primera traición es en Tlaxcalantongo, Puebla, donde es asesinado el presidente Venustiano Carranza; la segunda en Huitzilac donde fueron asesinados los generales Arnulfo R. Gómez y Serrano.

El escenario de la tercera traición, la Plaza de las Tres Culturas; la fecha, dos de octubre de 1968; el motivo, la rebeldía y la combatividad por parte del CNH que celebraba un mitin en ese sitio. Las razones tal vez no se sepan nunca, aunque los culpables tengan nombres y apellidos, y la verdad sea un secreto a voces.

Desde el punto de vista del gobierno, la matanza de Tlatelolco era respuesta a la supuesta agresión por parte de los estudiantes, pero en realidad esa era la única forma de controlar a ese sector de la población que se había salido de las estructuras marcadas y determinadas por el Estado, de cómo se tiene que comportar el pueblo. Era la matanza el ejemplo más ilustrativo –aunque él más sangriento- de lo que podía pasarle a toda la nación si levantaba la voz para manifestarse en contra de las políticas instauradas por el gobierno. Pero también dentro del Estado, con uno de sus ejes de poder que es el ejército, internamente se luchaba por alcanzar un mayor poder, y el medio de ganarle al enemigo era eliminarlo. Es así como comienza una de las escenas más dolorosas para la sociedad mexicana.

El 2 de octubre había en la Plaza de Tlatelolco cuatro batallones: uno apostado en la Plaza casi junto a los estudiantes; el otro sobre la avenida Reforma; otro en calles aledañas a la Plaza para formar una tijera para que tomaran prisioneros a los integrantes del Consejo Nacional de Huelga con la orden de no disparar a menos que los estudiantes comenzaran la agresión; pero también se encontraba el Batallón Olimpia vestido de civil pero con la distinción de portar una pañoleta blanca en el brazo o tener un guante blanco.

Estos estaban distribuidos como francotiradores por todos lados, dentro de la iglesia, en los edificios, en pasillos, marquesinas, en toda la Unidad Habitacional y sus alrededores. Son estos quienes, cuando cae una luz de bengala, comienzan a disparar, mientras los soldados cuyo General a cargo cae herido responden a esta agresión, quedado los estudiantes del mítin entre dos fuegos. Todos huían, todo era confusión, los mismos soldados detienen a sus compañeros del Batallón Olimpia por andar de civiles, pero estos se logran identificar y continúan sus acciones.
La narrativa mexicana recreó el movimiento estudiantil de manera brillante alcanzando niveles memorables con autores como Luis González de Alba, Elena Poniatowska, Carlos Monsivais, Gustavo Hirales, Carlos Fuentes, Octavio Paz, entre otros. Pero también fue el cine el que lo hizo con trabajos de Leobardo López y su cinta El Grito, así como El Apando, Rojo Amanecer, y Canoa donde son abordados los trágicos sucesos con el rechazo de la gente de provincia influida por la iglesia que lleva al pueblo a masacrar a estudiantes. Asímismo es importante el reciente documental elaborado por la productora Canal 6 de julio, denominado Operación Galeana.
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Sáb Oct 30, 2010 11:56 pm



La matanza de tlatelolco

Matanza de Tlatelolco

La obra gubernamental de Gustavo Diaz Ordaz fue opacada por su intervención contra el Movimiento Estudiantil 1968, que culminó con la sangrienta matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el dos de octubre.

Historia

México, 2 de octubre de 1968. Diez días antes del inicio de los Juegos Olímpicos, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz liquida a sangre y fuego la revuelta estudiantil, entre 300 y 500 jóvenes mueren masacrados por disparos del Ejército en la Plaza de Tlatelolco, también conocida como Plaza de las Tres Culturas. Más de 6.000 son detenidos.

La masacre estuvo precedida por meses de intranquilidad política en la capital mexicana, con manifestaciones y protestas estudiantiles para apoyar los eventos que sucedían en el mundo en 1968.

El 27 de agosto más de 200.000 estudiantes marcharon por el centro de la ciudad de Ciudad de México y se instalaron en el Zócalo (plaza central del D. F.). Al día siguiente fueron reprimidos por la policía y el ejército mexicano.

Los estudiantes buscaban atraer la atención que había sobre la ciudad por los Juegos Olímpicos de 1968. El entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, estaba empeñado en detener las protestas y en septiembre, semanas antes de la masacre, ordenó al ejército ocupar el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El ejército detuvo y golpeó indiscriminadamente a muchos estudiantes. Como señal de protesta el rector Javier Barros Sierra renunció el 23 de septiembre.

A pesar de esto, las protestas estudiantiles no se acallaron. Las manifestaciones crecieron en tamaño hasta que el 2 de octubre, luego de nueve semanas de huelga estudiantil, 15.000 estudiantes de varias universidades marcharon por las calles de la ciudad, llevando claveles rojos para protestar por la ocupación del campus universitario. Al caer la noche, 5.000 estudiantes y trabajadores, muchos de ellos con sus esposas e hijos, se congregaron en la céntrica Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Al final del día fuerzas militares y policiales "equipadas con coches blindados y tanques de guerra" rodearon completamente la plaza y abrieron fuego, apuntando a las personas que protestaban y a las que pasaban en ese momento por el lugar. En breve una masa de cuerpos cubría toda la superficie de la plaza.

La masacre continuó durante la noche, los soldados allanaron los edificios de apartamentos adyacentes a la plaza. Testigos de los hechos aseguran que los cuerpos fueron sacados en camiones de basura.

La explicación oficial del incidente fue que provocadores armados, ubicados en los edificios que rodeaban la plaza, inciaron el tiroteo, y las fuerzas de seguridad respondieron en defensa propia.

Los medios de difusión de todo el mundo publicaron la noticia de que se había registrado el choque más sangriento entre los estudiantes y tropas del gobierno.

29 años después de la masacre, en octubre de 1997, el congreso mexicano formó un comité para investigar la masacre de Tlatelolco. El comité tomó testimonio a varios testigos y activistas políticos involucrados, incluyendo al expresidente de México Luis Echeverría Álvarez (quien en aquella época era Secretario de Gobernación). Echeverría admitió que los estudiantes estaban desarmados y también sugirió que la acción militar fue planificada anticipadamente para destruir o debilitar el movimiento estudiantil.

En octubre de 2003 (35 años más tarde de la masacre), se conoció la relación del gobierno los Estados Unidos en la masacre cuando el National Security Archive de la Universidad George Washington publicó[cita requerida] documentos de la CIA, el Pentágono, el Departamento de Estado, el FBI y la Casa Blanca. Los documentos detallan que:

En respuesta a la preocupación del gobierno mexicano por la seguridad de los Juegos Olímpicos, antes y durante la crisis el Pentágono envió al país más instructores en lucha antisubversiva, armas, municiones, material para control de protestas y equipo sofisticado de comunicación militar.

Entre julio y octubre los numerosos agentes de la CIA que se encontraban en el país reportaban casi diariamente los hechos que ocurrían dentro de la comunidad universitaria y del gobierno. Seis días antes de la masacre, el Secretario de Gobernación Echeverría y el director de la oficina mexicana de Seguridad Federal dijeron a varios agentes de la CIA que la "situación se controlaría brevemente".

Según la CIA, el gobierno mexicano "arregló" con el líder estudiantil Sócrates Campos Lemus una acusación contra dirigentes políticos disidentes de apoyar económica y logísticamente el movimiento. Entre los líderes acusados se encontraba Carlos Madrazo.
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Jesús E. Salgado
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MensajeTema: Re: Que paso en Tlaltelolco 1968   Mar Mar 08, 2011 6:22 pm

Preludio a una masacre




El 2 de octubre de 1968

La tarde del 2 de octubre de 1968, un día después de la salida del ejército de los campus de la UNAM y del IPN, miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Mientras tanto, el ejército vigilaba, como en todas las manifestaciones anteriores, que no hubiera disturbios, principalmente porque el gobierno tenía temor de que fuera asaltada la Torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Por su parte, miembros del Batallón Olimpia (cuyos integrantes iban vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda) se infiltraban en la manifestación hasta llegar al edificio "Chihuahua" donde se encontraban los oradores del movimiento y varios periodistas.
Primera conferencia de prensa convocada por el Consejo de Huelga de la UNAM el 5 de octubre.

Cerca de las seis de la tarde, casi finalizado el evento, un helicóptero sobrevoló la plaza del cual se dispararon bengalas, presumiblemente, como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia apostados en el edificio "Chihuahua" abrieran fuego en contra de los manifestantes y militares que resguardaban el lugar, para hacerles creer a estos últimos, que los estudiantes eran los agresores.[8] Los militares en su intento de defenderse, repelieron "la agresión de los estudiantes", pero ante la confusión, los disparos no fueron dirigidos contra sus agresores, sino hacia la multitud de manifestantes que se encontraban en la plaza de Tlatelolco.

Muchos manifestantes que lograron escapar del tiroteo se escondieron en algunos departamentos de los edificios aledaños, pero esto no detuvo al ejército, que sin orden judicial, irrumpieron a cada uno de los departamentos de todos los edificios de lo que conforma la Unidad Tlatelolco, para capturar a los manifestantes.

Aún se desconoce la cifra exacta de los muertos y heridos.[9] El gobierno mexicano manifestó en 1968 que fueron sólo 20 muertos, tres años más tarde, la escritora Elena Poniatowska, en su libro La noche de Tlatelolco publicó la entrevista de una madre que buscó entre los cadáveres a su hijo y reveló que por lo menos había contado 65 cadáveres en un solo lugar.[10]

Jorge Castañeda en su artículo "Los 68 del 68", publicado el 30 de agosto de 2006 en el periódico Reforma escribió:
De acuerdo con el informe histórico, en la Plaza de las Tres Culturas murieron ―cabalísticamente― 68 estudiantes y un soldado...". Y todo uso de la fuerza pública se empezó automáticamente a asimilar al 68, pero al 68 magnificado: al de los 500, no al de los 68. Todo uso de la fuerza se volvió una masacre en potencia..."

Primera conferencia de prensa convocada por el Consejo de Huelga de la UNAM el 5 de octubre



Los Juegos Olímpicos

El sábado 12 de octubre de 1968, el presidente mexicano, Díaz Ordaz, inauguró los XIX Juegos Olímpicos, bautizados como "La Olimpiada de la Paz", en ese momento un grupo de manifestantes lanzó sobre el palco presidencial, un papalote de color negro en forma de paloma, en repudio por la matanza del 2 de octubre.
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Que paso en Tlaltelolco 1968
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